La desactivación de los paneles solares utilizados por Amazon representa una oportunidad para evaluar y reconocer la importancia de la seguridad en estas instalaciones

Workers on solar panels

De acuerdo con los informes recientes publicados por la cadena CNBC y otros importantes medios de comunicación, el año pasado, Amazon desactivó de forma temporal todos los equipos de energía solar en todas sus instalaciones de Estados Unidos, a fin de investigar posibles problemas de seguridad relacionados con la protección contra incendios.

Si bien se desconocen los detalles de los hallazgos de la investigación de Amazon durante la desactivación y por lo tanto, no se pueden especificar, es importante destacar que Amazon reconoció un problema con diversas aristas, priorizó la seguridad y desactivó los equipos de energía solar en 47 ubicaciones en Estados Unidos. Proceder a la desactivación e iniciar una investigación significó para Amazon una pérdida financiera significativa, pero tomaron la decisión de hacerlo en consonancia con los principios establecidos por el Ecosistema de Protección contra Incendios y Seguridad Humana de la NFPA, específicamente, para realizar una inversión en seguridad.

El Ecosistema de Protección contra Incendios y Seguridad Humana de la NFPA es un marco en el que se identifican los componentes que deben trabajar juntos para reducir al mínimo el riesgo y ayudar a prevenir pérdidas, lesiones y muertes por incendios, así como peligros eléctricos y otros. En este Ecosistema, se incluyen ocho componentes clave. Estos componentes son interdependientes. Cuando trabajan juntos, el Ecosistema protege a todas las partes involucradas. Si algún componente falta o está roto, el Ecosistema puede colapsar, lo que a menudo da como resultado una tragedia. En la mayoría de los casos, la causa de las tragedias asociadas con la protección contra incendios y seguridad humana se puede rastrear hasta la rotura de uno o más componentes. Además de la inversión en seguridad antes mencionada, existen otras áreas clave del Ecosistema que se aplican a las instalaciones solares seguras.

Códigos, cumplimiento y trabajadores calificados

Con una tecnología en constante evolución, como la energía solar fotovoltaica (FV), el uso de los códigos más actuales es fundamental para una instalación segura. Dentro del Ecosistema, esto se incluiría en la sección Desarrollo y aplicación de los códigos vigentes. Por ejemplo: en el artículo 690 del NFPA 70®, Código Eléctrico Nacional (NEC®), se cubre la instalación de sistemas fotovoltaicos, incluidos los circuitos de paneles, los inversores y los controladores para esos sistemas. El artículo 691 cubre las estaciones de suministro eléctrico fotovoltaico a gran escala que no están bajo el control exclusivo de las empresas de servicios públicos, como las huertas solares de propiedad privada.

solar panel

Sin embargo, en muchas partes del país no usan la edición más reciente del Código y, en algunas partes, usan incluso ediciones de 2008. Esa es una diferencia de 15 años entre el Código más actual y algunas de las versiones más antiguas que se usan. Como es de esperar, han habido cambios significativos en el desarrollo de productos y en los requisitos de instalación de sistemas de energía solar seguros durante los últimos años. Por ejemplo, la función de apagado rápido es una protección del equipo de energía solar que reduce el potencial de descarga eléctrica dentro de los 30 segundos posteriores a la activación de la función. Esta función se incorporó con la intención de mejorar el nivel de seguridad para los bomberos que están respondiendo a posibles incendios de paneles solares. El apagado rápido se introdujo en la versión 2014 del Código; por lo tanto, cualquier persona que utilice ediciones anteriores no brindará este nivel de seguridad para los socorristas. Este es un claro ejemplo de por qué es tan importante utilizar los códigos más actuales para las instalaciones solares con la finalidad de alcanzar la máxima seguridad posible.

Afortunadamente, incluso para las jurisdicciones que están desactualizadas con respecto al uso de los códigos más recientes, los profesionales pueden optar por capacitarse sobre las ediciones más recientes. La Serie de cursos en línea del NFPA 70, Código Eléctrico Nacional (NEC) (2020, en inglés), por ejemplo, les proporcionan a los alumnos información clave y ejercicios interactivos sobre la edición 2020 del Código.

Otra área del Ecosistema que es necesaria para lograr instalaciones de paneles solares seguras es el cumplimiento del Código. La única forma de garantizar de forma fehaciente una instalación segura es verificándola a través de la aplicación efectiva del Código. Las personas encargadas de inspeccionar las instalaciones solares por seguridad deben considerar todos los aspectos involucrados cuando revisan los sistemas. Los requisitos del Código, así como los requisitos de instalación del fabricante, son elementos críticos que deben cumplirse. Además, cabe recordar que el cumplimiento del Código no termina con la instalación inicial del sistema. Cada vez que se actualiza o modifica una instalación solar, revisar nuevamente el sistema para verificar el cumplimiento continuo de los códigos es tan importante como la inspección inicial que se llevó a cabo.

Otro punto importante por tener en cuenta es quiénes son los responsables de realizar la instalación de los paneles solares. El Ecosistema exige una fuerza laboral calificada para garantizar que las instalaciones sean seguras. Los expertos conocen los códigos más actuales y saben cómo aplicarlos a la instalación. Están capacitados para manipular, instalar y mantener de manera adecuada el equipo en cuestión. Desde el punto de vista de la aplicación, el Código plantea exigencias adicionales, puesto que requiere que solo personas calificadas se encarguen de la instalación de los equipos solares, así como del cableado y las interconexiones necesarias. Según se define en el Código, una persona calificada tiene habilidades y conocimientos relacionados con la construcción y la operación de equipos e instalaciones eléctricas, y está capacitada en seguridad para reconocer y evitar los riesgos asociados.

Una fuerza laboral calificada se puede formar a través de programas de capacitación, como los que ofrece la NFPA. La Serie de cursos en línea sobre sistemas fotovoltaicos y de almacenamiento de energía (en inglés), por ejemplo, forman parte de un programa virtual de cuatro cursos en el que se abordan temas relacionados con los requisitos de diseño, instalación, mantenimiento e inspección de los sistemas fotovoltaicos y de almacenamiento de energía. A través de estos cursos, los usuarios se forman sobre los requisitos de los códigos relevantes para los sistemas fotovoltaicos y de almacenamiento de energía (SAE) no solo con respecto al Código, sino también con respecto a otros códigos importantes, como NFPA 1, Código de Incendios; NFPA 855, Norma para la Instalación de Sistemas Estacionarios de Almacenamiento de Energía; y NFPA 5000®, Código de Construcción y Seguridad de los Edificios, entre otros.

Cuando se trata de instalaciones de energía solar seguras, es fundamental que tomemos una actitud proactiva y no reactiva. De esta manera, garantizamos instalaciones seguras que se alineen con el Ecosistema de Protección contra Incendios y Seguridad Humana de la NFPA y evitamos la necesidad de tomar decisiones reactivas para corregir cualquier problema potencial en el futuro. Solo en Estados Unidos, la capacidad de energía solar ha crecido de aproximadamente, 0.34 gigavatios en 2008 a un estimado de 97.2 gigavatios en la actualidad. Si se tiene en cuenta este ritmo de crecimiento, es fundamental que aquellos involucrados en las instalaciones y el mantenimiento de equipos solares lo hagan siguiendo las normas de seguridad aplicables como una parte importante y necesaria del proceso. Obtenga más información sobre todos los recursos de la NFPA para los sistemas de almacenamiento de energía y fotovoltaicos en nfpa.org/ess.

Consideración importante: Cualquier opinión expresada en esta columna (blog, artículo) es la opinión del autor y no representa necesariamente la posición oficial de la NFPA o sus Comités Técnicos. Además, este contenido no está diseñado ni se debería usar para proporcionar consultas o servicios profesionales.

COREY HANNAHS, Especialista sénior en contenido eléctrico

 

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A medida que se acerca el clima cálido, la NFPA ofrece 6 consejos clave para abordar de manera segura la limpieza de primavera

varnishing a chair

Nieve derretida, árboles en ciernes, días más largos: todos son signos de que se acercan los meses más cálidos. Para muchos de nosotros, estas características estacionales son recordatorios para comenzar la limpieza de primavera en nuestros hogares y sus alrededores.

A medida que las personas encienden sus cortadoras de césped, recogen escombros, retocan la pintura descascarada y emprenden innumerables proyectos para preparar sus casas y jardines para los próximos meses, a continuación se presentan seis prácticas clave y recomendaciones de apoyo para ayudar a minimizar el riesgo de incendios y peligros asociados:

Use y almacene correctamente la gasolina

  • Use gasolina solo como combustible para motores, nunca como limpiador o para descomponer la grasa.
  • Guarde la gasolina únicamente en un recipiente que se venda para tal fin y nunca la lleve al interior, ni siquiera en pequeñas cantidades.
  • Nunca almacene recipientes de gasolina en un sótano o en el espacio ocupado de un edificio. Manténgalos en un garaje separado o en un cobertizo al aire libre.
  • Asegúrese de que el recipiente esté bien tapado cuando no esté en uso.

Deseche con cuidado los trapos con pintura y tinte

Los aceites comúnmente utilizados en pinturas y tintes a base de aceite liberan calor a medida que se secan. Si el calor no se libera en el aire a medida que se secan los trapos, el calor queda atrapado, se acumula y puede provocar un incendio.

  • Nunca deje trapos de limpieza apilados. Cuando termine de usar los trapos, llévelos afuera para que se sequen, manteniéndolos alejados de la casa y otras estructuras.
  • Cuelgue trapos afuera o extiéndalos en el suelo y péselos para que no se vuelen.
  • Coloque los trapos secos en un recipiente de metal, asegurándose de que el recipiente esté bien tapado. Llene el recipiente con una solución de agua y detergente, que descompondrá los aceites.
  • Mantenga los recipientes de trapos aceitosos en un lugar fresco fuera de la luz solar directa y lejos de otras fuentes de calor. Consulte con su jurisdicción para obtener información sobre cómo desecharlos adecuadamente.

Use/almacene líquidos inflamables y combustibles con cuidado

  • Los líquidos inflamables y combustibles no deberían usarse cerca de una llama abierta.
  • Nunca fume cuando trabaje con estos líquidos.
  • Si derrama líquidos sobre su ropa, quítesela y colóquela afuera para que se seque. Una vez seca, la ropa se puede lavar.
  • Mantenga los líquidos en sus envases originales, bien tapados o sellados. Nunca almacene los líquidos en recipientes de vidrio.

Inspeccione las parrillas para asegurarse de que estén en buen estado de funcionamiento

  • Inspeccione su parrilla cuidadosamente y asegúrese de que esté libre de grasa o acumulación de grasa. Limpie cualquier nido, telarañas u otros desechos que pueda encontrar.
  • Para las parrillas de propano, revise la manguera del tanque de gas para ver si hay fugas antes de usarla por primera vez cada año.

Mantenga los escombros bien lejos de su casa

Cada año, los incendios forestales arden en todo el mundo, y cada vez más personas viven en comunidades donde los incendios forestales son un riesgo real.

  • Deseche las ramas, malezas, hojas, agujas de pino y recortes de césped para reducir el combustible para el fuego.
  • Retire las hojas, las agujas de pino y otros materiales inflamables del techo, las canaletas y sobre o debajo de la plataforma para ayudar a evitar que las brasas incendien su hogar.
  • Retire la vegetación muerta y otros materiales inflamables, especialmente dentro de los primeros cinco pies de la casa.
  • Mueva el material de construcción, la basura y las pilas de madera a una distancia mínima de 30 pies de la casa y otras dependencias.

Limpie su secadora de ropa

  • Asegúrese de que la tubería de ventilación de escape de aire de su secadora no esté obstruida y que la aleta de ventilación exterior se abra cuando la secadora esté funcionando. Esto incluye asegurarse de que la aleta de ventilación exterior no esté cubierta por nieve.
  • Mueva las cosas que pueden quemarse, como cajas, artículos de limpieza y ropa, lejos de la secadora.
  • La ropa que haya estado en contacto con sustancias inflamables como gasolina, diluyente de pintura o solventes similares debería colocarse afuera para que se seque, luego se puede lavar y secar como de costumbre.

Consideración importante: Cualquier opinión expresada en esta columna (blog, artículo) es la opinión del autor y no representa necesariamente la posición oficial de la NFPA o sus Comités Técnicos. Además, este contenido no está diseñado ni se debería usar para proporcionar consultas o servicios profesionales.

 

Por Susan McKelvey, Gerente de Comunicaciones en NFPA

 

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Pruebas de bombas contra incendios sin flujo (caudal cero) semanales o mensuales

man working with pipes

Las bombas contra incendios son una parte fundamental de muchos sistemas de protección contra incendios a base de agua. Se utilizan para aumentar la presión (que se mide en psi o bar) de una fuente de agua cuando esta no es adecuada para el sistema que está suministrando.

El diseño, la instalación y las pruebas de aceptación correctas de estas bombas garantizarán que estén listas y disponibles para proteger el edificio el día de la prueba de aceptación. Después, una vez que se entregan “las llaves” al propietario del edificio, no hay garantía de que la bomba permanezca en un estado de operatividad como se diseñó, a menos que se someta a una inspección, prueba y mantenimiento (IPM) de rutina. Los requisitos para IPM de las bombas contra incendios están en NFPA 25, Norma para la Inspección, Prueba y Mantenimiento de Sistemas de Protección contra Incendios a Base de Agua.

Aunque se incluye mucho en un programa IPM sólido para bombas contra incendios, este blog se centrará en la prueba sin flujo de las bombas contra incendios, que a menudo se denominan pruebas con caudal cero. Consulte este blog para ver las inspecciones semanales de las bombas contra incendios.

¿Cuál es el propósito de la prueba sin flujo?

En NFPA LiNK, donde se pueden elegir focos para encontrar más información sobre ciertos requisitos de inspección y de prueba para diferentes componentes.

Labeled fire pump

¿Con qué frecuencia se requiere una prueba sin flujo?

La prueba sin flujo (caudal cero) de las bombas contra incendios se debe realizar una vez por semana o por mes. La frecuencia varía según el tipo de bomba (si funciona con diésel o es eléctrica) y se puede extender el tiempo entre pruebas según el análisis de riesgo aprobado.

Por lo general, las bombas contra incendios diésel deben someterse a pruebas sin flujo (caudal cero) semanalmente.

Los requisitos para las bombas contra incendios eléctricas varían. La mayoría de las bombas contra incendios eléctricas se pueden probar sin flujo (caudal cero) una vez por mes. A menos que cuenten con una bomba contra incendios redundante, las bombas contra incendios eléctricas que requieren pruebas sin flujo (caudal cero) de manera semanal son las que (1) se utilizan en sistemas de protección contra incendios en edificios que exceden la capacidad de bombeo del cuerpo de bomberos, (2) tienen controladores de servicio limitados, (3) son bombas contra incendios de tipo turbina vertical o (4) aquellas que succionan de tanques a nivel del terreno o de una fuente de agua que no proporciona suficiente presión para ser de valor material sin la bomba.

Primeros pasos

La prueba sin flujo (caudal cero) debe realizarse con el accionar automático de la bomba. Debe iniciarse extrayendo agua de la línea de detección para simular una caída de presión en el sistema en lugar de usar el botón de inicio en el panel frontal del controlador de la bomba contra incendios. En NFPA 25, se incluye una asignación para un temporizador automático que utiliza un drenaje de válvula solenoide en la línea de control de presión para un controlador accionado por presión u otro medio para controladores no accionados por presión.

Tiempo de ejecución

Las bombas eléctricas deben funcionar durante un mínimo de 10 minutos, mientras que las bombas diésel deben funcionar al menos 30 minutos.

Personal

El personal calificado debe estar presente siempre que la bomba esté en funcionamiento, a menos que se realice una inspección y pruebas automatizadas según los requisitos de NFPA 25. Consulte este blog para obtener más información sobre inspecciones y pruebas automatizadas y remotas. El personal calificado se define en NFPA 25 como aquellas personas competentes y capaces que han cumplido con los requisitos y la capacitación para un campo determinado aceptable para la AC (Autoridad Competente).

Válvulas de alivio

NFPA 25 permite que la válvula de alivio de circulación se abra para que el agua fluya como medida de enfriamiento. Permitir cualquier flujo de agua adicional para evitar el sobrecalentamiento no es un requisito de la norma. El flujo de la válvula de alivio de circulación debería ser suficiente para evitar el sobrecalentamiento de la bomba. Se debe verificar que la válvula de alivio de circulación esté descargando un pequeño flujo de agua durante la prueba sin flujo (caudal cero). En NFPA 25, se incluyen más detalles sobre las válvulas de alivio de circulación y las válvulas de alivio de presión principales con los que el personal debería familiarizarse.

Observaciones mientras la bomba no está funcionando

Mientras la bomba no esté en funcionamiento, se deben realizar las siguientes observaciones.

  1. Registre las lecturas del manómetro de succión y presión de descarga del sistema.
  2. En las bombas que utilizan sensores de presión electrónicos para controlar su funcionamiento, registre los valores mínimos y máximos de presión que se muestran en el registro de eventos del controlador de la bomba contra incendios. Dicha información está disponible sin tener que abrir y energizar el controlador de la bomba accionada por motor.
  3. Si los niveles de presión mínimos o máximos están fuera del rango esperado, anote toda la información del registro de eventos que ayude a identificar la anomalía.

Observaciones o ajustes mientras la bomba está en funcionamiento

Mientras la bomba esté en funcionamiento, se deben realizar las siguientes observaciones o ajustes.

  1. Siga el procedimiento a continuación para sistemas de bombeo:
    • Registre la presión de arranque de la bomba desde el interruptor o el transductor de presión
    • Registre las lecturas del manómetro de succión y presión de descarga del sistema
    • Ajuste las tuercas del prensaestopas si es necesario
    • Inspeccione los prensaestopas de la bomba en busca de una descarga leve
    • Busque ruidos o vibraciones inusuales
    • Inspeccione las cajas de empaque, los cojinetes o la carcasa de la bomba para detectar sobrecalentamiento
    • Registre la lectura del interruptor o transductor de presión y compárela con el manómetro de descarga de la bomba
    • Para las bombas que utilizan sensores de presión electrónicos para controlar el funcionamiento de la bomba contra incendios, registre la presión actual y la presión mínima y máxima que se muestra en el registro de eventos del controlador de la bomba contra incendios.
    • Para bombas diésel enfriadas con radiador y motor eléctrico, verifique que la válvula de alivio de circulación funcione para descargar agua
  2. Siga el procedimiento a continuación para sistemas eléctricos:
    • Calcule el tiempo que tarda el motor en alcanzar la máxima velocidad
    • Registre el tiempo que el controlador está en el primer paso (para voltaje o arranque de corriente reducidos)
    • Registre el tiempo de funcionamiento de la bomba después del arranque (para controladores de parada automática)
  3. Siga el procedimiento a continuación para sistemas con motor diésel:
    • Calcule el tiempo de arranque del motor
    • Calcule el tiempo que tarda el motor en alcanzar la velocidad de funcionamiento
    • Observe de manera periódica el manómetro de presión de aceite del motor, el indicador de velocidad y los indicadores de temperatura del agua y del aceite mientras el motor está en funcionamiento
    • Registre cualquier anomalía
    • Inspeccione el intercambiador de calor para ver si hay flujo de agua refrigerante
  4. Siga el procedimiento a continuación para sistemas de vapor:
    • Registre la lectura del manómetro de presión del sistema de vapor
    • Calcule el tiempo que tarda la turbina en alcanzar la velocidad de funcionamiento

Además de lo mencionado anteriormente, se debe monitorear la temperatura de descarga del agua y el apagado de la bomba si es necesario para evitar exponer la bomba o el impulsor a temperaturas extremas.

Cuando las lecturas de presión registradas en los manómetros de descarga y succión muestren una diferencia mayor al 95 por ciento de la presión nominal de la bomba, la situación debe investigarse y corregirse.

La prueba semanal o mensual sin flujo (caudal cero) es importante para garantizar que se pueda confiar de manera continua en una bomba en caso de incendio. Estas pruebas ayudarán a garantizar que la bomba arranque y no se sobrecaliente en caso de incendio. Se realizarán pruebas de flujo anualmente para verificar aún más la condición de funcionamiento completo de la bomba. La NFPA tiene una serie de recursos relacionados con las bombas contra incendios y el método IPM adecuado para estas. Algunos incluyen la serie de cursos en línea NFPA 20 (en español), la serie de cursos en línea de NFPA 25 (en español), el manual NFPA 25 (en inglés), la credencial de Profesional Certificado en Sistemas a Base de Agua (CWBSP, en inglés) y la ruta de aprendizaje del CWBSP (en inglés), entre otros.

Consideración importante: Cualquier opinión expresada en esta columna (blog, artículo) es la opinión del autor y no representa necesariamente la posición oficial de la NFPA o sus Comités Técnicos. Además, este contenido no está diseñado ni se debería usar para proporcionar consultas o servicios profesionales.

JONATHAN HART, responsable técnico, ingeniero principal en la NFPA

 

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¿Cómo categoriza el código NFPA 101 las obras realizadas en un edificio existente?

People looking at plans

Según el NFPA 101, Código de Seguridad Humana, una vez que un edificio ha sido aprobado por la Autoridad Competente (AC) y se adopta una nueva versión del Código, el edificio se convierte en un edificio existente. Cualquier cambio a un edificio existente, desde algo tan pequeño como retocar la pintura hasta algo mayor como desmantelar el edificio completo, se describe en el capítulo 43.

El primer paso para determinar los requisitos para un cambio específico es clasificar la obra que se realizará según una de las siete categorías del trabajo de obra a realizar. Es importante seleccionar la categoría de trabajo correcto, ya que esta definirá los requisitos del Código para las áreas de trabajo. En este blog se abordarán esas categorías, se mostrarán algunos ejemplos de diferentes proyectos y se analizará en qué categoría o categorías podrían incluirse.

Las siete categorías de obra son las siguientes:

Reparación: es el emparchado, la restauración o la pintura de materiales, elementos, equipos o accesorios con el propósito de mantenerlos en perfectas condiciones (NFPA 101. Edición 43.2.2.1.1 de 2021).

Renovación: es el reemplazo del tipo, resistencia o mejora de los elementos, materiales, equipos o accesorios de un edificio, que no resulta en una redistribución de los espacios situados dentro del edificio (NFPA 101. Edición 43.2.2.1.2 de 2021).

Modificación: es la redistribución de cualquier espacio; la adición, reubicación o eliminación de cualquier puerta o ventana; la adición o eliminación de elementos portantes; la redistribución o extensión de cualquier sistema; o la instalación de cualquier equipo adicional (NFPA 101. Edición 43.2.2.1.3 de 2021).

Reconstrucción: es la redistribución de un espacio que afecta a una salida o a un corredor compartido por más de un espacio de ocupantes; o la redistribución de un espacio de tal manera que no se permite que el área de trabajo de rehabilitación esté ocupada debido a que los medios de egreso y los sistemas de protección contra incendios existentes, o sus equivalentes, no se encuentran instalados o no están mantenidos de forma continua. (NFPA 101. Edición 43.2.2.1.4 de 2021).

Adición: es el incremento del área del edificio, área de piso total, altura del edificio o cantidad de pisos de una estructura (NFPA 101. Edición 43.2.2.1.7 de 2021).

Cambio de uso: es el cambio en el propósito o nivel de actividad dentro de una estructura que implica un cambio en la aplicación de los requisitos del Código (NFPA 101. Edición 43.2.2.1.5 de 2021).

Cambio de la clasificación de la ocupación: es el cambio en la clasificación de la ocupación de una estructura o parte de una estructura (NFPA 101. Edición 43.2.2.1.6 de 2021).

Si necesita identificar la categoría adecuada, puede usar el siguiente diagrama de flujo como una forma de analizar los puntos de decisión de un área de trabajo en particular para llegar a la categoría de obra de rehabilitación. Cada área de trabajo debería considerarse por separado para garantizar que se cumplan todos los requisitos.

Diagrama Flujo Categoria Rehabilitacion

Ver una vista más grande de este diagrama.

Con este método, el punto de decisión inicial es si el trabajo cambiará la forma en que se usará u ocupará el edificio. Si el trabajo que se está realizando implica un cambio en la clasificación de la ocupación, es un cambio de ocupación, si no, es un cambio de uso. Si bien estas son categorías de rehabilitación de por sí, es importante continuar evaluando el trabajo relacionado con este cambio para garantizar que cumpla con todos los requisitos del Código, ya que un cambio en el uso o en la ocupación por lo general resulta en trabajo adicional. El segundo punto de decisión será si la obra agregará áreas o altura o si aumentará el número de pisos, en cuyo caso se clasificará como una adición. Si no es una adición, ¿cambiará la distribución de algún espacio o sistema? Si la respuesta es sí, será una modificación o reconstrucción según el nivel y el tipo de trabajo que se esté realizando. Si la respuesta es no, entonces la clasificación será una reparación si no se reemplaza nada o una renovación si se reemplaza el tipo de elementos o sistemas de construcción.

Veamos algunos ejemplos de cómo se clasificarían diferentes proyectos. Supongamos que usted es el dueño de un depósito donde realiza operaciones y necesita contratar un equipo que lleve a cabo la administración. El equipo es una parte nueva de sus operaciones y no hay espacio para instalar una oficina. Para cubrir esta necesidad, planea convertir parte del espacio del depósito en oficinas. Este tipo de obra cambiaría la forma en que se utiliza el edificio o el espacio. Específicamente, cambiaría de un depósito, que es una ocupación para almacenamiento, a oficinas, que es una ocupación de negocios. El proyecto de obra se clasificaría en la categoría de obra de rehabilitación de cambio de ocupación. Dado que este trabajo también incluye la redistribución del espacio, deberá continuar evaluando si se aplican otras categorías de rehabilitación. No agregará áreas, altura o pisos al edificio. Si modifica una salida, los sistemas de protección contra incendios dejan de funcionar o el área es más del 50% del piso, la obra también se clasificaría como una reconstrucción. De lo contrario, la obra también se consideraría como una modificación.

Otro ejemplo sería cambiar la distribución de todo el segundo piso de un edificio de oficinas para mejorarlo y que se adapte a un nuevo inquilino. El inquilino anterior contaba con varias oficinas pequeñas en un pasillo que tenía acceso a las escaleras de salida. Al nuevo inquilino le gustaría tener dos áreas de oficinas abiertas y separadas por el corredor original del segundo piso. También necesita una oficina grande en el primer piso, por lo que usted planea convertir dos oficinas pequeñas en una más grande. En este caso, el uso y la ocupación seguirían siendo iguales y la obra no agregaría áreas, altura ni pisos al edificio. El trabajo implicaría cambiar la distribución del espacio. No afectaría a un pasillo o una salida compartida por más de un espacio para ocupantes, y los sistemas de protección contra incendios y de egreso podrían continuar funcionando durante la obra. El trabajo no abarcaría todo el edificio, pero sí a más del 50 % del área, por lo que se clasificaría como una reconstrucción.

Una vez que la obra se clasificó según la categoría de obra de rehabilitación apropiada, el siguiente paso sería determinar los requisitos del capítulo 43 del NFPA 101, que se incluyen en una sección por cada categoría de rehabilitación dentro de ese capítulo. Es posible tener múltiples categorías en un solo proyecto de obra que, bajo ciertas condiciones, se pueden considerar de forma independiente. Por ejemplo, la redistribución de un área de oficinas en el segundo piso y la renovación del vestíbulo del primer piso. Cada una de estas áreas tendría que cumplir con los requisitos de su categoría específica.

Los edificios históricos tienen su propia sección en el capítulo 43. Esto se debe a que a veces se necesita una consideración especial para equilibrar la perseverancia histórica y el cumplimiento del Código. Para abordar mejor este tema, el NFPA 101 permite tres opciones para edificios históricos. Pueden cumplir con lo siguiente:

  1. la sección 43.10 para edificios históricos,
  2. la categoría de obra aplicable del capítulo 43, o
  3. el NFPA 914, Código de Protección de Estructuras Históricas.

Lo mejor sería investigar las tres opciones para determinar cuál se adapta mejor a la estructura histórica que se rehabilitará.

Al realizar cambios en un edificio existente, ya sean tan pequeños como reemplazar el tipo de techo o tan importantes como una adición, el NFPA 101 proporciona una guía para completar el trabajo. La categoría de rehabilitación adecuada determinará los requisitos pertinentes. Para obtener más información sobre cómo aplicar el capítulo 43 del NFPA 101 a un edificio determinado, consulte el blog “¿Cómo aplico las disposiciones de rehabilitación a trabajo realizado en mi edificio?”. Para obtener más información sobre los edificios existentes, consulte el blog “¿Todos los edificios tienen que cumplir con la última versión del código?”.

Consideración importante: Cualquier opinión expresada en esta columna (blog, artículo) es la opinión del autor y no representa necesariamente la posición oficial de la NFPA o sus Comités Técnicos. Además, este contenido no está diseñado ni se debería usar para proporcionar consultas o servicios profesionales.

ROBIN ZEVOTEK, ingeniero principal de Protección contra Incendios en Servicios Técnicos de NFPA, especializado en ingeniería contra incendios y respuesta ante emergencias

 

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Clasificaciones de los extintores de incendios

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Los extintores de incendios suelen ser la primera línea de defensa cuando se trata de detener incendios que recién comienzan. Asegurarse de que el tipo de extintor coincida con el tipo de incendio es un aspecto clave para utilizarlos de manera exitosa. Existe el riesgo de propagar un incendio si se utiliza un extintor incorrecto, por eso recomendamos que solo aquellos que estén capacitados los usen. Este blog aborda cómo se clasifican los extintores para ayudar a tomar la decisión correcta al instalar y usar extintores de incendios portátiles.

Los extintores se clasifican por letras y algunos también tienen un número que los designa. Ambos elementos provienen de haber sido probados según la norma UL 711, Clasificación y Pruebas de Incendio de Extintores. La letra en la certificación de un extintor corresponde al tipo de incendio que el extintor puede apagar, mientras que el número hace referencia al potencial de extinción.

extintores senalizacion A  Incendios de materiales inflamables comunes, como madera, tela, papel, caucho y muchos plásticos.
extintores senalizacion B  Incendios de líquidos y gases inflamables, líquidos combustibles, grasas a base de petróleo, alquitrán, aceites, pinturas a base de aceite, solventes, lacas y alcoholes.
extintores senalizacion C  Incendios que involucran equipos eléctricos energizados.
extintores senalizacion D  Incendios de metales combustibles, como magnesio, titanio, zirconio, sodio, litio y potasio.
extintores senalizacion K  Incendios de aparatos de cocina que utilizan medios de cocción combustibles (aceites y grasas vegetales o animales).

 

Incendios de clase A

Los incendios de clase A son aquellos que involucran materiales inflamables comunes, como madera, tela, papel, caucho y muchos plásticos. Cuando vea un extintor de incendios con una certificación de clase A, debe saber que sirve para apagar con seguridad un incendio de materiales combustibles comunes.

Esto nos lleva a preguntarnos qué tamaño de extintor necesitamos. Los extintores de incendios de clase A no vienen en distintos tamaños para ser exactos, sino que reciben una designación numérica que refleja el potencial de extinción. Cuanto mayor sea el número, mayor será el potencial de extinción. Estos extintores deben tener la capacidad de apagar el fuego de paneles o armazones de madera de varios tamaños para ser considerados de clase A. El armazón de madera está hecho de piezas de madera seca de 1 ½ pulgadas x 1 ½ pulgadas (38 mm x 38 mm) o 1 ½ pulgadas x 3 ½ pulgadas (38 mm x 89 mm) que varían en longitud según la certificación numérica que busque el fabricante. Estas piezas de madera se apilan formando una estructura que luego se prende fuego. Si el operador logra apagar el fuego con el extintor portátil, este obtiene cierto número y la certificación “A”. Para darle una idea de lo que realmente significan estos números, un extintor clasificado como 3-A debe apagar el fuego de 144 piezas de madera de 1 ½ pulgadas x 1 ½ pulgadas x 29 pulgadas (38 mm por 38 mm por 736 mm). Los extintores de clase A van desde 1-A hasta 40-A.

Incendios de clase B

Los extintores de clase B están diseñados para utilizarse en incendios que involucran líquidos y gases inflamables, como pintura a base de aceite, alcohol, gasolina, etc. Estos extintores también tienen un número correspondiente, que se asigna después de demostrar que el extintor puede apagar un incendio de heptano de cierto tamaño. El heptano es uno de los principales componentes de la gasolina. Veamos un ejemplo para entender lo que esto significa exactamente: un extintor de certificación 10-B debe ser capaz de apagar un incendio de 31 galones (117 litros) de heptano en un cuadrado de metal de 25 pies2 (2.3 m2).

Putting out fire with extinguisher

Incendios de clase C

Los extintores de clase C pueden apagar incendios que involucran equipos eléctricos energizados. Los extintores de clase C no tienen componentes numéricos, aquí solo nos importa la conductividad del extintor de incendios. Básicamente, lo importante es si corre el riesgo de sufrir una descarga eléctrica al usar este extintor en un equipo energizado. Para obtener la certificación C, los extintores se prueban para ver si fluye alguna corriente eléctrica a través de ellos cuando se descargan en equipos eléctricos energizados. Un extintor no tendrá únicamente una certificación C, siempre tendrá una certificación A o B también. (Cuando hay un incendio en un equipo que está desenergizado, se utilizan extintores para incendios de clase A o B).

Incendios de clase D

Son incendios que involucran metales combustibles, como magnesio, titanio, zirconio, sodio, litio y potasio. Los extintores con la certificación de clase D no tienen números asociados. Los extintores y agentes destinados a incendios de metales combustibles están clasificados según la cantidad de agentes y el método de aplicación necesarios para controlar el fuego.

Incendios de clase K

Los extintores de clase K son para incendios que involucran aparatos de cocina que usan aceites y grasas (como una freidora). La clase K no contiene componentes numéricos porque los extintores se prueban solo en una fuente de incendio de tamaño único. La prueba consiste en prender fuego una freidora y apagarlo sin que se vuelva a encender ni salpique el aceite.

Los extintores de incendios por lo general tienen una combinación de certificaciones, por ejemplo, es bastante común ver un extintor de incendios con certificación ABC que puede utilizarse con materiales combustibles comunes, líquidos inflamables y equipos eléctricos energizados. Para obtener más información sobre los requisitos relacionados con los extintores de incendios portátiles, consulte NFPA 10, Norma para Extintores Portátiles contra Incendios. Además, consulte los otros blogs relacionados con extintores de incendios, que se incluyen a continuación:

Consideración importante: Cualquier opinión expresada en esta columna (blog, artículo) es la opinión del autor y no representa necesariamente la posición oficial de la NFPA o sus Comités Técnicos. Además, este contenido no está diseñado ni se debería usar para proporcionar consultas o servicios profesionales.

BRIAN O'CONNOR, Ingeniero de Servicios Técnicos

 

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Inspectores eléctricos y generadores en viviendas existentes

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¿Qué es un generador y cómo lo inspeccionamos una vez instalado en una residencia? En pocas palabras, un generador se compone de dos partes principales, una fuente de energía primaria y un motor de corriente alterna o corriente continua. La fuente hace girar el motor provocando que se induzca un campo electromagnético en los polos magnéticos del motor.

El número de polos que tiene el motor determina lo que produce el generador; por ejemplo, energía monofásica, bifásica o trifásica. Esta es una explicación muy simple. Los generadores pueden estar conectados de forma permanente o de manera portátil. Como inspectores, por lo general no chequearemos las partes internas de un generador, ya que en su mayoría estos equipos cuentan con equipamiento listado. Algunos grupos electrógenos utilizan un motor de combustión como fuente de energía primaria o, quizás, una turbina eólica, que podría funcionar con gas natural o gas licuado de petróleo (GLP). A los fines de este blog, analizaremos un grupo electrógeno con motor de combustión instalado y de uso permanente, que se agregará a una vivienda residencial existente. Estas instalaciones figuran en el NEC como sistemas de reserva opcionales y están cubiertas por el artículo 702. La clasificación de la mayoría de los generadores residenciales no suele superar los 22 kilovatios (KW) y el código mecánico puede considerarlos un artefacto a gas. Con frecuencia, estas instalaciones requieren más de un inspector.

En una oportunidad, cuando estaba realizando una inspección en el sitio, uno de los elementos iniciales que solicité fueron las instrucciones de instalación de la unidad. Esto me proporcionaría información adicional, como espacios libres alrededor de edificaciones, ventanas o puertas, así como requisitos de cableado específicos. Después de verificar los espacios adecuados, me dispuse a buscar los medios de desconexión requeridos por el Código Eléctrico Nacional (NEC®) edición 2020, sección 445.18. Estos son:

  • Parada de emergencia de la fuente de energía primaria: este medio de desconexión está diseñado para impedir que la fuente vuelva a arrancar de manera inadvertida y requiere un restablecimiento mecánico para volver a conectarla.
  • Parada de emergencia remota: este medio de desconexión es aplicable a generadores de más de 15 KW y está ubicado fuera del gabinete del generador o la sala de equipos, por lo que esto puede afectar las viviendas unifamiliares o bifamiliares más grandes.
  • Parada de emergencia en viviendas unifamiliares y bifamiliares: este medio de desconexión es para cualquier generador en una vivienda unifamiliar o bifamiliar y debe estar en un lugar de fácil acceso fuera de la vivienda.

Estos medios de desconexión no deben confundirse con el interruptor de transferencia o el dispositivo de protección contra sobrecorriente ubicado dentro de la carcasa del generador para los conductores de alimentación que van al interruptor de transferencia.

Como estoy familiarizado con otros códigos, a menudo le preguntaba al instalador o al propietario si se habían comunicado con la empresa de servicios públicos para determinar si el regulador o medidor de gas actual tenía el tamaño suficiente como para admitir el mayor consumo de gas creado por el generador. En varias ocasiones, no lo habían hecho. Esto quizás no parezca importante, pero hacer esta pregunta puede haberlos resguardado de quedarse sin el generador en funcionamiento o la calefacción cuando la necesitaran. Por lo general, los medidores de gas y los reguladores se dimensionan para un flujo específico de pies cúbicos por minuto en el momento de la instalación, según la cantidad de unidades térmicas británicas (BTU, por sus siglas en inglés) requeridas por los electrodomésticos de la vivienda. Agregar BTU adicionales a un medidor de gas existente sin actualizarlo podría significar que los aparatos a gas no tendrán suficiente flujo de gas para funcionar de manera correcta. Los inspectores que hacen preguntas, incluso cuando no están dentro de su área de especialización, casi siempre pueden ayudar a evitar problemas futuros para el cliente.

Pasando al interruptor de transferencia, me enfocaba en determinar si había un dispositivo principal integral de protección contra sobrecorriente (OCPD, por sus siglas en inglés) y luego, inspeccionaba los espacios libres alrededor del interruptor. Cuando un interruptor de transferencia contiene un OCPD, a menudo esto significa que el dispositivo es un interruptor de transferencia automático y es el medio de desconexión del servicio. Para nuestro escenario, este es el caso. Luego, solicitaba un cálculo de carga o las disposiciones pertinentes para administrar automáticamente la carga, lo que a veces se conoce como "separación de carga". Una vez recopilada esa información, verificaba que el interruptor tuviera una etiqueta que indicara "adecuado para su uso como equipamiento de servicio" (SUSE, por sus siglas en inglés) y que tuviera la capacidad, las clasificaciones, el listado y el etiquetado adecuados. Dado que el interruptor de transferencia es la desconexión del servicio, también puede actuar como la desconexión de emergencia requerida en el NEC de 2020, sección 230.85. Debido a que el interruptor de transferencia se utiliza tanto para la desconexión del servicio como para la desconexión de emergencia, debe estar marcado como: DESCONEXIÓN DE EMERGENCIA, DESCONEXIÓN DE SERVICIO. Esas marcas deben estar en el exterior del gabinete y cumplir con la sección 110.21(B). Agregar desconexiones de emergencia al exterior de una vivienda es una de las formas en que el NEC les permite a los socorristas desconectar de manera segura toda la energía dentro de la estructura, lo que ahorrará tiempo y salvará vidas en caso de incendio.

Dentro del interruptor de transferencia automática, también verificaba los tamaños de los conductores desde el medidor, el generador, los electrodos de puesta a tierra y el nuevo alimentador hasta el panel de servicio antiguo, así como las terminaciones con el par de apriete adecuado. El antiguo panel de servicio, generalmente dentro de la vivienda, nueva o existente, ahora tiene conductores de alimentación que le proporcionan energía en lugar de conductores de servicio. Por lo tanto, todos los conductores neutros deben finalizar en barras de terminales separadas de los conductores de puesta a tierra del equipo, mientras que el puente de unión principal entre el conductor neutro y el gabinete del panel debe retirarse si el panel ya está instalado. Si todo salía bien, le solicitaba al instalador que iniciara un escenario de corte de energía para asegurarme de que todos los sistemas funcionaran correctamente.

Esta no fue una descripción demasiado detallada acerca de los generadores residenciales y las inspecciones de sistemas de reserva opcionales, sino un buen resumen general de lo que debe buscar al realizar estas tareas. Cuando esté trabajando, no tenga miedo de hacer preguntas, ya que a menudo, estas pueden conducir al descubrimiento de un problema potencial. Detectar tales problemas al principio del proceso nos permite abordar y solucionar el problema con rapidez, antes de que ello pueda dañarnos a nosotros y a otras personas.

Para obtener más información sobre este y otros temas relacionados, visite la página web (en inglés) sobre inspección eléctrica de NFPA y únase a nosotros en NFPA Xchange, donde puede colaborar con otros profesionales de la industria, hacer preguntas y establecer contactos con personas de ideas afines. ¡Esperamos con ansias su mensaje!

Consideración importante: Cualquier opinión expresada en esta columna (blog, artículo) es la opinión del autor y no representa necesariamente la posición oficial de la NFPA o sus Comités Técnicos. Además, este contenido no está diseñado ni se debería usar para proporcionar consultas o servicios profesionales.

DEAN AUSTIN, Especialista sénior en contenido eléctrico

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‘Fallas en todos los puntos’

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Fotografía superior: los dolientes construyeron un monumento improvisado frente a la casa ubicada en el barrio de Little Village de Chicago, donde 10 niños murieron en un incendio en 2018. El incendio fue uno de los catalizadores que impulsó a las periodistas Hopkins y Reyes a comenzar a investigar las prácticas de aplicación del código de construcción de Chicago. (GETTY)

Las periodistas Madison Hopkins y Cecilia Reyes recibieron recientemente el Premio Pulitzer por su serie de investigaciones que reveló peligrosos errores sistemáticos en la forma en que Chicago maneja la aplicación del código de construcción. Ahora quieren ver que se realicen cambios para proteger a los residentes.

ENTREVISTA REALIZADA Y EDITADA POR JESSE ROMAN

Unas horas antes del amanecer del 8 de septiembre de 2014, Shamaya Coleman se enfrentó a una situación inimaginable. El humo negro y denso de un incendio en el departamento desocupado de abajo había bloqueado ambas salidas en el departamento del tercer piso que Coleman compartía con su novio y sus cuatro hijos en el barrio South Side de Chicago. La familia, desesperada, se acurrucó en una habitación trasera, jadeando en busca de aire mientras las condiciones a su alrededor empeoraban rápidamente. La única salida era por la ventana, a tres pisos de la calle.

PODCAST RELACIONADO (en inglés) Las periodistas Madison Hopkins y Cecilia Reyes participaron en The NFPA Podcast para hablar sobre su investigación premiada.

“Nos dijo que, mientras se subía al alféizar de la ventana pidiendo ayuda a gritos, simplemente perdió la cabeza y saltó”, dijo Cecilia Reyes, exreportera del Chicago Tribune, quien ha entrevistado a Coleman varias veces desde el incendio. Coleman se rompió las cuatro extremidades en la caída. Cuando llegaron los bomberos poco después, les gritó que sus hijos estaban adentro, pero ya era demasiado tarde. Los cuatro niños, de entre 7 y 15 años, fueron encontrados muertos más tarde. El novio de Coleman, que también saltó, sobrevivió.

Años más tarde, los reportajes de Reyes y su compañera periodista Madison Hopkins revelaron que el incendio que mató a los hijos de Coleman es parte de un patrón preocupante en Chicago, en el que los funcionarios de la ciudad están al tanto de importantes violaciones del código de construcción, pero no obligan a los propietarios a actuar a tiempo para prevenir incendios mortales.

CONTENIDO RELACIONADO

“Fuego y Fracaso”: lea la investigación ganadora del Premio Pulitzer en colaboración entre el Chicago Tribune y la Better Government Association que expuso fallas sistémicas en las prácticas de aplicación del código de construcción de Chicago

En el edificio de departamentos de 18 unidades en el que vivía Coleman, por ejemplo, Reyes y Hopkins descubrieron que los inspectores de edificios de la ciudad habían realizado docenas de visitas en respuesta a las quejas y habían cometido más de 150 violaciones del código en los cinco años anteriores al incendio. Se emitieron nuevas infracciones por puertas rotas y falta de detectores de humo apenas unos meses antes del incendio. Sin embargo, los documentos y las entrevistas revelan que estas condiciones inseguras nunca se arreglaron y que no sonó ninguna alarma de humo la mañana del incendio. En cambio, al propietario se le otorgaron múltiples prórrogas para solucionar los problemas, sin ningún seguimiento.

A través de un examen minucioso de los documentos públicos, Reyes y Hopkins identificaron 42 incendios mortales en edificios de Chicago entre 2014 y 2019 en los que los funcionarios de la ciudad tenían un historial bien documentado de violaciones del código, pero no actuaron con rapidez, o en absoluto, para obligar a los propietarios a solucionar problemas de seguridad. Un total de 61 personas (23 de ellas menores de 17 años) murieron en dichos incendios.

La investigación, una colaboración entre el Chicago Tribune y la organización sin fines de lucro Better Government Association con sede en Chicago, se publicó en abril de 2021 como una serie de varias partes titulada “Fuego y Fracaso”. Reyes y Hopkins recibieron recientemente el Premio Pulitzer 2022 en Periodismo en la categoría de noticias locales por su trabajo en la investigación.

El NFPA Journal habló recientemente con Reyes y Hopkins para conversar sobre los detalles de su premiada investigación, lo que revela sobre las prácticas de aplicación del código de construcción en las ciudades y las lecciones que pueden derivarse para mejorar la seguridad de los residentes. Hopkins, antigua miembro de la Better Government Association, ahora es reportera del Kansas City Beacon. Reyes, quien desde entonces dejó el Tribune, ahora trabaja como reportera de investigación para Insider, Inc.

¿Qué las llevó a investigar las muertes por incendios en Chicago?

MADISON HOPKINS: La idea surgió en agosto de 2018. Hubo un terrible incendio en una casa en el que murieron 10 niños, 9 de la misma familia, en el barrio de Little Village de Chicago. Cuando sucedió fue una gran noticia nacional y, como consecuencia, salieron a la luz en los medios de comunicación muchas violaciones del código en el edificio en los años previos al incendio. Pero al cabo de unas semanas, las noticias de este tipo se desvanecieron y nunca supimos los resultados de esas investigaciones prometidas. Empecé a notar más incendios en las noticias que eran similares. Siempre era la misma historia: alguien murió, fue horrible, parecía prevenible y sabíamos que había señales de alerta temprana. Pero, muchas veces, la cobertura de los medios terminaba antes de que entendiéramos lo que realmente sucedió. Así que les dije a mis editores que quería investigar sobre esto.

Según los datos que recopilaron, entre 2014 y 2019, ocurrieron 42 incendios en edificios de Chicago donde los funcionarios de la ciudad, como escribieron, “sabían sobre los problemas de seguridad contra incendios y, sin embargo, no lograron tomar medidas enérgicas respecto a los propietarios a tiempo”. ¿Qué parámetros utilizaron para determinar que la ciudad conocía los problemas de seguridad contra incendios en los edificios antes de que ocurriese un incendio?

MH: A nivel muy general, para ser incluidos en estos 42 incendios, teníamos que saber por los documentos públicos que el ayuntamiento era consciente de un problema de seguridad contra incendios antes del incendio mortal, ya sea a través de una queja de un residente o una violación encontrada por un inspector, o ambos. Luego, necesitábamos tener evidencia documentada de que el problema no se solucionó o que no había evidencia para demostrar que se solucionó.

Además, teníamos que saber que el problema existía en el momento del incendio y fue un factor que provocó el incendio o que dificultó el escape de las víctimas. Por ejemplo, digamos que un residente llama para informar de que no hay calefacción en su unidad. Incluso si el ayuntamiento fue y comprobó que no había calefacción y luego nunca lo arregló realmente, si ese incendio no tuvo nada que ver con que no hubiera calefacción, no se consideraría uno de esos 42 incendios. Tenía que existir ese nivel de correlación.

Cuando un ciudadano de Chicago informa a la ciudad de un problema de construcción, como la falta de calefacción o que las alarmas de humo no funcionan, ¿qué procesos se supone que deben seguir los funcionarios de la ciudad para abordar el problema?

MH: Cuando un residente llama al 311 para informar de un problema, se supone que alguien del ayuntamiento va a comprobarlo y luego clasifica las quejas según su gravedad. Si encuentran una violación, el inspector usa su juicio para decidir cómo encaminarlo a través de tres opciones de aplicación diferentes. En casos menores, se les permite simplemente emitir una carta de advertencia para pedirle al propietario que lo arregle. No hay ningún seguimiento. En casos intermedios, se realiza una audiencia administrativa municipal, similar a un tribunal de tráfico. En ese caso, la mayoría de las penalizaciones son multas, pero técnicamente no se debe cerrar el caso hasta que el inspector haya regresado para comprobar que se hayan solucionado las violaciones reales. En casos más extremos, que suponen peligros de seguridad eminentes, los inspectores pueden recomendar que el ayuntamiento demande al propietario en el tribunal de circuito. Y eso tampoco debería terminar hasta que un inspector vaya a comprobar que se haya solucionado el problema. Por supuesto que encontramos muchos problemas diferentes a lo largo de ese proceso, pero en un mundo ideal, así es como funcionaría.

Según su investigación, ¿en qué punto del proceso las cosas tendían a fallar?

CECILIA REYES: Descubrimos que había fallas básicamente en todos los puntos del proceso que acaba de exponer Madison. Eso incluye que el ayuntamiento tarde seis meses o más en investigar un problema después de que alguien lo informe, e incluso ejemplos de quejas sin respuesta alguna.

Básicamente, los inspectores tienen cierta libertad para decidir qué hacer con cada violación. Descubrimos que había ocasiones en las que faltaba un detector de humo, lo cual pone en peligro la vida y debe manejarse con el máximo cuidado, pero terminaba en un aviso de advertencia y sin seguimiento. También encontramos casos de audiencias municipales o incluso demandas que se desestimaban o terminaban esencialmente sin que esas reparaciones se hicieran o fueran comprobadas por los inspectores. A veces, si la ciudad podía imponer una multa y obtenía su cumplimiento por algunas de las violaciones encontradas, lo calificaban como bueno.

También hubo problemas administrativos. Por ejemplo, en el proceso de enrutamiento de violaciones, notamos que algunas se procesaban en una audiencia municipal cuando se suponía que debía presentarse una demanda. Pero durante el proceso de alguna manera fueron descartadas y en realidad no llegaron al tribunal correcto. Descubrimos que estas cuestiones administrativas pueden ser un problema porque los departamentos del ayuntamiento a menudo no se comunican entre sí y tienen diferentes formas de administrar sus datos e información.

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Las periodistas Madison Hopkins (izquierda) y Cecilia Reyes. (Cortesía de Cecilia Reyes)

¿Pueden darnos un ejemplo de un caso especialmente atroz en el que las infracciones conocidas hayan sido ignoradas por el ayuntamiento o no hayan sido resueltas?

CR: Recuerdo uno que involucra a dos niñas que murieron en un incendio. La familia estaba tratando de mantenerse caliente hirviendo agua en una olla, pero la olla se derritió e incendió los objetos cercanos. El ayuntamiento había recibido quejas por falta de calefacción en el edificio al menos cinco veces. También recibieron quejas de los residentes que decían que no contaban con una salida adecuada. Todas esas condiciones estaban presentes en el momento del incendio. Las denuncias se hicieron a lo largo de cuatro años. Una se hizo apenas un mes antes del incendio. Solo una de esas quejas condujo realmente a una acción de aplicación de ley.

En su informe, dijeron que los funcionarios de construcción les dijeron que no hay problemas sistémicos con el proceso de aplicación del código y que la ciudad no tiene responsabilidad por las 61 muertes. ¿Qué argumentos presentaron los funcionarios de la ciudad para respaldar esa afirmación?

MH: La respuesta de la ciudad nos pareció bastante impactante, para ser honesta. Y también, para ser clara, buena parte del ayuntamiento que se ocupa de este proceso se negó a hablar con nosotras para esta investigación.

Hablamos con el departamento de construcción sobre esto y ellos son los que dicen que no hay problemas sistemáticos aquí. Su principal respuesta fue decir que su sistema de registro no está actualizado, entonces lo que vemos en los registros como reporteras no muestra cada paso del proceso. Por ejemplo, después de que un inspector de edificios encuentra un problema y lo remite a una ruta de aplicación, es el Departamento de Justicia de la ciudad, que son los abogados de la ciudad, los que se encargan de ello a partir de ahí. Y dicen que sus registros no necesariamente mostrarían eso. Por supuesto, nuestra respuesta sería que si no podemos ver que está solucionado, ¿cómo saben los inspectores de edificios que está solucionado? Entonces, de una forma u otra, nadie lo está comprobando.

¿Qué fue lo que les sorprendió de la respuesta de la ciudad?

MH: En varios casos, los funcionarios de construcción culpan a las propias víctimas. Por ejemplo, en incendios en edificios desocupados donde se habían alojado personas sin hogar, los funcionarios dijeron que era culpa de las personas por entrar allí y, en algunos casos, consumir drogas. Y, en algunos casos, particularmente en los que los niños murieron y sus padres no, culpaban a los padres por no ir a buscar a los niños.

Me imagino que muchas personas en la industria de la seguridad contra incendios entienden cuán duras e injustas son ese tipo de declaraciones y cuán poco realistas son en muchos sentidos. Algo que nos sorprendió tanto a Cecilia como a mí durante esta investigación fue aprender cuán rápido un incendio puede salirse de control e impedir por completo que alguien pueda hacer algo para salvar a las personas que están adentro. Así que eso fue duro de escuchar. Pero parte de sus respuestas a nuestros hallazgos de estas fallas sistemáticas en la aplicación del código de construcción fue pasar la responsabilidad a otras áreas.

¿Trabajaron con el ayuntamiento para comprobar que la información con la que contaban era correcta?

MH: Revisamos y conversamos con el ayuntamiento cada uno de los incendios que incluimos en el informe. Eso fue para darles suficiente tiempo para asegurarse de que entendíamos completamente cuál era la situación, que no nos estábamos perdiendo nada, que no era realmente solo un problema aislado. Y cuando encontramos estos 42 incendios, es difícil argumentar que 42 incendios de los 140 en nuestro análisis son solo un montón de casos aislados. De todos modos, revisamos cada uno de ellos con ellos.

En el informe, ustedes escriben que “los funcionarios de la ciudad regularmente ponen los intereses de los propietarios por encima de la seguridad de los residentes”. ¿Cómo prioriza el ayuntamiento a los propietarios?

CR: Realmente se reduce a que la palabra de un propietario acerca de que algo se está solucionando se toma mucho más en serio y se le da mucho más peso que a un inquilino que informa de una situación peligrosa. Vimos esto una y otra vez. Examinamos, por ejemplo, docenas de esas audiencias municipales que hemos mencionado en las que los abogados municipales simplemente desestimaron los procedimientos a pesar de que sabían, porque sus propios inspectores municipales les decían, que había problemas pendientes en las propiedades, incluso problemas de seguridad vital. Hubo casos en esa revisión en los que los propietarios enviaron una fotografía borrosa de un detector de humo como prueba de que lo habían instalado sin que un inspector municipal pusiera un pie en esa propiedad.

Hablando en términos generales sobre las quejas, analizamos cientos y cientos de quejas al 311 y descubrimos que el ayuntamiento no pudo realizar una inspección para casi la mitad de ellas. Eso, para mí, apunta a un problema sistemático, algo que no es solamente un edificio, una casa o un error.

MH: Hay otras cosas que creo que son interesantes en términos de cómo la ciudad muestra su preferencia por confiar en los propietarios por sobre los inquilinos. Una de las cosas que nos dijeron los funcionarios municipales es que no necesariamente pueden tomar en serio todas las quejas al 311 porque alguien puede estar llamando solo para tomar represalias contra el propietario.

Para que conste, no encontramos evidencia alguna de que algo así sucediera. Por el contrario, cada vez que hablamos con expertos e inquilinos de estos edificios, encontramos una abrumadora renuencia de la gente a llamar al ayuntamiento por temor a que los propietarios tomaran represalias contra ellos. Citaron muchas razones diferentes: las personas pueden estar indocumentadas, pueden estar preocupadas por un aumento de la renta o desalojos.

¿Cuánto tienen que ver estos problemas con la falta de recursos en la ciudad? ¿Resolvería el problema tener más inspectores?

MH: Sabes, eso es algo que, naturalmente, asumimos que debía ser un problema. Pero cuando le preguntábamos al ayuntamiento si era la falta de recursos o si necesitaban más inspectores o más financiamiento, siempre respondían que no. Decían que solamente necesitaban priorizar mejor los recursos que tenían. Y cuando observamos otras ciudades, en realidad no vimos diferencias significativas entre la cantidad de recursos que se utilizan en la aplicación del código en Chicago en comparación con otras ciudades.

¿Cuál es la principal causa de estos problemas de aplicación del código de construcción, en su opinión?

MH: El problema que parecía impregnar todos los niveles de este proceso era la falta de normas y procedimientos claros sobre cómo manejar diferentes situaciones y violaciones. Descubrimos que los detectores de humo que faltaban podrían manejarse, en algunos casos, con una carta de advertencia al propietario. Otras veces fueron llevados al tribunal y realmente no había ninguna razón de por qué eso sucedía. Hubo mucho ejemplos diferentes de cómo ese tipo de subjetividad funcionó mal. La idea detrás de esto es que los inspectores deben ser los expertos, por lo que se les da libertad para tomar una decisión apropiada. La desventaja es que no hay responsabilidad cuando alguien no toma la decisión correcta.

Ustedes escribieron en su investigación que la ciudad ha tratado de hacer varias reformas a lo largo de los años, pero que “la aplicación estricta dio paso repetidamente a promesas incumplidas, regulaciones diluidas y reformas abandonadas”. ¿Pueden darnos un ejemplo de una de esas fallas?

MH: Hay ejemplos en los que la ciudad realmente aprueba medidas que, a primera vista, parecen algo que ayudaría a hacer cumplir las leyes o ayudaría a hacer que los edificios sean más seguros, pero luego simplemente no las aplican.

Una de esas reformas surgió del incendio de los hijos de Shamaya Coleman, que fue defendida por el padre del niño más pequeño que murió. Impulsaba una reforma que haría mejorar el cumplimiento del código de aplicación respecto a los propietarios que tienen un largo historial de violaciones graves del código de construcción. Descubrimos que a medida que la propuesta avanzaba en el gobierno de la ciudad, se debilitó un poco, pero incluso después de que se aprobara, solo se aplicó realmente durante aproximadamente un año. Y luego simplemente la abandonaron de forma discreta. Todavía está en los libros en Chicago hoy en día, solo que no se aplica.

¿Qué cambios, si es que hubo alguno, se han producido en la aplicación del código de construcción de Chicago desde que se publicaron sus investigaciones hace poco más de un año?

CR: Hay un par de cambios, pero en realidad no abordan los problemas sistemáticos de los que hablamos. No hay nada en relación a la forma de tramitar las quejas o que defina mejor los criterios de una respuesta adecuada a una violación peligrosa. Ni siquiera hay propuestas que actualmente aborden los problemas con la tecnología de la ciudad o los registros desactualizados. Lo que sucedió es que la ciudad de Chicago se alineó con el resto de Illinois en términos de requerir una incorporación paulatina de detectores de humo a prueba de manipulaciones y de larga duración. Antes de publicar nuestra investigación, la ciudad anunció que aprobaría una ordenanza que requería que esto se implementara gradualmente durante los próximos 10 años más o menos.

Y luego se revivió la lista que mencionó Madison con respecto a los propietarios problemáticos con la promesa de que habrá un nuevo escrutinio de los propietarios. Pero cuando examinamos los criterios de esa lista, descubrimos que faltan muchos edificios que tienen problemas. El propio ayuntamiento tiene demandas contra propiedades que no calificarían para su inclusión en esta nueva versión de la lista de violadores del código.

¿Tiene una idea de si estos problemas de aplicación son exclusivos de Chicago o son indicadores de un problema mayor en las ciudades de EE. UU.?

CR: No revisamos el proceso de aplicación del código en otras ciudades importantes en la misma medida, así que dudo en responder algo específico. Pero creo que es justo decir que este desequilibrio entre los inquilinos y sus propietarios existe en todas partes.

Desde que publicamos la investigación, notamos que hubo grandes incendios en otros lugares, incluido uno en el Bronx que involucró un calefactor de ambiente (en el cual murieron 17 personas) en un edificio con problemas conocidos y un propietario que era bien conocido por los inquilinos y por el ayuntamiento mismo por no mantener sus propiedades. También hubo un incendio similar en el que murieron cuatro niños en el área de St. Louis. En muchos de estos incendios, los medios parecen centrarse más en las acciones de los inquilinos que en si la ciudad se aseguró de que el edificio fuera seguro. Creo que muchas personas tienden a ver estos incendios fatales como tragedias contenidas en lugar de ver si había algo sobre el edificio o sobre el propietario que el ayuntamiento ya sabía o podría haber manejado mejor. Ese es un punto ciego que existe en todo el país.

En entrevistas, ambas describieron ganar el Premio Pulitzer como algo agridulce. ¿Qué quieren decir con eso?

MH: Cuando nos enteramos, se sintió muy irreal. Todavía se siente muy irreal. Pero esto también tiene un lado triste. Cecilia y yo estamos muy orgullosas de este trabajo, pero cualquier periodista que dedique esta cantidad de tiempo y le pida a sus fuentes que hagan lo mismo para un proyecto como este, lo está haciendo porque quiere ver algún tipo de cambio. Y simplemente no hemos visto eso todavía. Todavía es un problema dominante. Entonces, si bien es muy emocionante y estamos orgullosas de ello, definitivamente hay algo de decepción.

CR: El fin de semana en que nos enteramos de que habíamos ganado el premio era el fin de semana del Día de la Madre y justo acababa de llamar a Shamaya para saber cómo estaba y desearle un feliz día. Entonces, cuando ganamos el premio, también estaba pensando en ella, en las personas que hablaron con nosotras, las madres que hablaron con nosotras, los miembros de las familias y en la gran cantidad de dolor y pérdida que podría haber sido diferente si el ayuntamiento hubiese hecho su trabajo. Así que había algo agridulce en ello. Pero a pesar de que queda más trabajo por hacer, ganar el premio sigue siendo un honor increíble.

JESSE ROMAN es el editor sénior del NFPA Journal.

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Arriesgar en la seguridad para evitar desastres naturales es una estrategia destinada a perder

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Como bien sabemos todos los que trabajamos en el mundo de la protección contra incendios y seguridad humana, es fundamental estar bien preparados para reducir riesgos y pérdidas asociadas. Sin embargo, cuando se trata de poner en práctica políticas y sistemas de prevención, no siempre se hace lo necesario.

Las razones son muchas: Desacuerdos entre grupos responsables y las personas las cuales son necesarias para crear planes y procedimientos, la limitación de recursos humanos y materiales, y un presupuesto inadecuado son solo algunas de las muchas carencias que contribuyen a la falta de acción.

Desafortunadamente, arriesgar en la probabilidad de que ocurra un desastre con la esperanza de que no ocurra es una apuesta que para la mayoría de las comunidades termina en pérdidas. Y las consecuencias de la falta de preparación adecuada pueden ser devastadoras. Algunos de los desastres naturales sin precedentes, como tormentas, huracanes, inundaciones, calor extremo e incendios forestales, que tanto hemos presenciado en los últimos años y las pérdidas trágicas que han generado los mismos son ejemplos claros de esta realidad. Estos incidentes ocurridos dejan evidencias de que queda mucho por hacer para garantizar un ecosistema integro de seguridad, que incorpore todos los elementos necesarios para mantener a los ciudadanos seguros y protegidos.

Por supuesto, implementar un sistema integro de seguridad no es una tarea o función individual, sino que requiere una coordinación sólida entre los profesionales que velan por la protección contra incendios y seguridad humana, propietarios de negocios locales, organizaciones y políticos, entre otros. De hecho, creo firmemente que la colaboración y el acuerdo de la mayoría de estos grupos entre otros ayuda a fortalecer la labor y el impacto que cada uno de nosotros genera.

El Mes de Preparación Nacional, la campaña anual patrocinada por la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) cada septiembre, representa una oportunidad para que todos los que desempeñen un papel en la seguridad de su comunidad trabajen en colaboración con los socios con el fin de estar preparados antes de que los incidentes ocurran, de modo que cuenten con los sistemas y procedimientos adecuados para mitigar y recuperarse de estos incidentes de manera eficaz. Cabe destacar la importante labor que se realiza en el Mes de la Preparación en cuanto a los desastres naturales que podrían ocurrir en los próximos meses, pero también debería incluirse la preparación para cualquier otro evento que pueda causar catástrofes en una comunidad a lo largo del año.

Y aunque los desastres nos afectan a todos cuando ocurren, las regiones más pobres tienden a cargar con más peso que otras. Con el enfoque de la campaña del Mes de Preparación de este año puesto en las comunidades vulnerables, es fundamental asegurarse de que esas áreas cuenten con el apoyo y los recursos necesarios para mantenerse protegidas y seguras.

El programa de Reducción de riesgos comunitarios (CRR), que trabaja para identificar los riesgos principales con una comunidad determinada, puede desempeñar un papel fundamental a la hora de cumplir con estos objetivos de preparación. El acceso a los datos ayuda a los funcionarios de seguridad a identificar dónde se encuentran los riesgos más grandes y en qué vecindarios, lo que asegura que se dirijan los recursos y la orientación adecuados a los grupos e individuos que necesitan más ayuda.

Además, existen innumerables herramientas y recursos para guiar los esfuerzos de los funcionarios de seguridad y de la comunidad, y así hacer que planificar la preparación sea una tarea más manejable y menos abrumadora. Nuestra herramienta digital CRAIG 1300® del CRR sirve como una poderosa plataforma para identificar los riesgos principales en un área determinada. La NFPA también ofrece una gran cantidad de recursos e información sobre la preparación para desastres naturales, incluyendo consejos en la seguridad y listas de instrucciones a seguir que pueden ayudar a reducir el riesgo de incendios causados por problemas eléctricos, intoxicación por monóxido de carbono y otras amenazas que surgen durante tormentas eléctricas, huracanes, incendios forestales, inundaciones y otras emergencias, que se pueden distribuir directamente al público.

Los desastres naturales son inevitables en todo el mundo. No es una cuestión de si van a suceder o no, sino de cuándo van a ocurrir, y necesitamos prepararnos paso a paso entre todos para estar listos para enfrentarlos de la mejor manera posible. El mejor momento para prepararse es ahora. Sí, el proceso puede ser abrumador, sobre todo con tantas exigencias y prioridades del día a día que hay que asumir, pero dejar de lado la preparación para los posibles desastres naturales y otras crisis con la esperanza de que no sucedan es una estrategia destinada a perder y un riesgo que ninguno de nosotros puede asumir.

 

Por Jim Pauley, Presidente & CEO NFPA

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El uso adecuado de las escaleras en lugares de trabajo puede ayudar a los trabajadores a mitigar el riesgo personal

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El uso adecuado de las escaleras en lugares de trabajo puede ayudar a los trabajadores a mitigar el riesgo personal

Los lugares de trabajo de por sí son lugares peligrosos. Incluso antes de agregar personas y sus propias decisiones a la ecuación, lo cual tiene el potencial de hacer que el lugar de trabajo sea aún más peligroso.

Si a eso le suma trabajar con electricidad o cerca de ella, los riesgos pueden ser aún mayores. Con tantas cosas que pueden estar fuera de nuestro control en los lugares de trabajo, como que alguien tome una decisión que ponga a otra persona en peligro, sería una tontería no controlar lo que está a nuestro alcance para mitigar el riesgo. Una cosa que podemos controlar de manera individual en el trabajo es el uso de las escaleras. Por lo general, una sola persona usa la escalera, lo que la convierte en la única responsable de la seguridad en el uso. Además de mantener la seguridad personal, el uso adecuado de la escalera también evita posibles citaciones de la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional (OSHA), que pueden resultar en sanciones financieras.

Los datos de la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS) de EE. UU. muestran que, por mucho, las dos categorías con más lesiones no fatales en escaleras en 2020 fueron "Instalación, mantenimiento y reparación" y "Construcción y extracción". Ambas categorías suman más de 11 000 lesiones, lo que resultó en al menos un día fuera del trabajo. Esto representa más del 49% del número total de lesiones no fatales en escaleras en el 2020. Es importante señalar que estos datos se basan en las lesiones que fueron registradas y no incluye ninguna otra lesión en escaleras que pueda haber quedado como indocumentada. Si bien se podría argumentar que los trabajadores de la construcción y el mantenimiento usan las escaleras más que en otras ocupaciones, lo que hace que las lesiones sean más probables, es válido refutar que estas personas deberían tener una mejor comprensión de cómo usar las escaleras en función de su experiencia y formación. El usuario es responsable de su propia seguridad mientras usa la escalera, pero los empleadores tienen la responsabilidad de asegurarse de que el empleado esté debidamente capacitado para hacerlo. Hay varias áreas clave que deberían tenerse en cuenta al usar una escalera en el lugar de trabajo para ayudar a mitigar los riesgos de seguridad asociados.

Las escaleras más comunes que se usan en el lugar de trabajo por lo general son escaleras de tijera y escaleras extensibles. Cada una debe utilizarse según la capacidad para la que fue diseñada.

Por ejemplo, es común que los trabajadores apoyen una escalera de tijera

Tipo

Clasificación del trabajo

Uso

Carga

1AA

Trabajo especial

Resistente

170 kg

1A

Trabajo extra pesado

Industrial

130 kg

1

Trabajo pesado

Industrial

110 kg

II

Trabajo moderado

Comercial

100 kg

III

Trabajo ligero

Doméstico

90 kg.

Fuente para los tipos 1A, I, II, III: Subapartado X: Escaleras, Anexo A [Instituto Nacional Estadounidense de Estándares (ANSI) 14.1, 14.2, 14.5 (1982)] de las normas de construcción de la OSHA. Fuente para tipo 1AA: ANSI 14.1, 14.2, 14.5 (2009), que son pautas no obligatorias.

contra la pared para realizar su trabajo.

Sin embargo, no fue diseñada para este uso, ya que los separadores de metal de la escalera deben estar completamente extendidos y bloqueados antes de utilizarla. Si una escalera de tijera se apoya contra una pared para utilizarla como una escalera simple, no es posible tener los brazos de metal extendidos como se requiere. Este es un ejemplo de que se debe elegir la escalera adecuada para la tarea específica y usarla correctamente. Otro uso incorrecto, pero común, de las escaleras en el trabajo es pararse en la parte superior que no está diseñada para ese propósito. Los fabricantes colocan etiquetas claras en las escaleras que indican específicamente que no debe pararse por encima de cierto punto, lo cual debería cumplirse estrictamente. Las escaleras también están clasificadas según la capacidad de carga, que no debe excederse, ya que podría sufrir un colapso por la sobrecarga. Al considerar la carga que colocará sobre la escalera, los usuarios deben tener en cuenta tanto su peso corporal personal como el peso de cualquier herramienta o material adicional con el que subirán. Otra consideración clave para seleccionar la escalera adecuada es el material con el que está hecha. La naturaleza pura de un electricista que trabaja con electricidad deja en claro que una escalera de aluminio conductor no es una buena opción para su tipo de trabajo. Pero, ¿qué pasa con un pintor que está trabajando cerca de un tendido eléctrico? Una escalera de metal tampoco es una buena opción en esa situación. Elegir la escalera adecuada para la tarea y el entorno adecuados y usarla correctamente es un primer paso clave en la prevención de lesiones.

Las escaleras siempre deben revisarse visualmente antes de cada uso. Debido a una utilización inadecuada, las escaleras que fueron revisadas visualmente y que estaban bien para usar a la mañana pueden no estar bien por la tarde. Por ejemplo, si alguien se parara en uno de los soportes de una escalera que tiene peldaños apropiadamente dimensionados en la parte trasera, podrían dañarse los soportes y hacer que la escalera no sea segura para ser utilizada. Al realizar inspecciones visuales de las escaleras, algunas áreas clave para verificar son las siguientes:

  • Daño estructural
  • Rieles laterales partidos o doblados
  • Escalones y separadores faltantes o dañados
  • Grasa, suciedad u otros contaminantes que podrían provocar un resbalón o una caída

Al subir o bajar de una escalera, también es fundamental mantener 3 puntos de contacto en todo momento. Esto se puede lograr manteniendo dos manos y un pie o una mano y dos pies. Asegurarse de que los 3 puntos de contacto se mantengan en todo momento evitará cualquier posible desequilibrio en la escalera que podría resultar en una caída grave. Es probable que las caídas desde escaleras hayan causado muchas de las 161 lesiones fatales que se informaron en el 2020. Incluso una caída desde una altura relativamente baja puede resultar mortal si una persona se golpea la cabeza o cae sobre un objeto afilado. Si los trabajadores mantienen los 3 puntos de contacto siempre que suban o bajen de una escalera, los ayudará a permanecer seguros y evitar convertirse en una estadística.

La seguridad personal es así: personal. Decidir usar o no una escalera, junto con la forma de utilizarla mientras se trabaja, es una decisión personal. Para aquellos de nosotros que trabajamos en obras de construcción todos los días, las acciones de los demás que no podemos controlar ya ponen en riesgo nuestro bienestar y nuestras vidas. Entonces, ¿por qué no querríamos controlar las cosas que podemos para ayudar a mitigar cualquier riesgo adicional, como utilizar escaleras de manera segura? Está confirmado que la BLS lanzará un informe sobre lesiones en escaleras el próximo año y los siguientes, pero todos podemos desempeñar un papel clave para que esos números suban o bajen la escalera. Espero verlos a todos a salvo a nivel del suelo.

 

Consideración importante: Cualquier opinión expresada en esta columna (blog, artículo) es la opinión del autor y no representa necesariamente la posición oficial de la NFPA o sus Comités Técnicos. Además, este contenido no está diseñado ni se debería usar para proporcionar consultas o servicios profesionales.

COREY HANNAHS, Especialista sénior en contenido eléctrico

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Clasificación de ocupaciones de NFPA y el IBC cuando hay materiales peligrosos presentes

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Los materiales peligrosos son aquellos productos químicos o sustancias que se clasifican como material de peligro físico o para la salud (consulte este blog para obtener más información). A menudo hay cierta confusión sobre cuál es la clasificación de la ocupación adecuada cuando hay materiales peligrosos presentes.

Desafortunadamente, no hay una respuesta simple. Va a depender de qué código sea aplicable en cada situación en particular. Este blog analizará en detalle las diferencias en la clasificación de la ocupación cuando se utilizan los códigos de la NFPA y el Código Internacional de la Edificación (IBC). Para obtener información básica sobre las diferencias en la clasificación de ocupaciones, consulte este blog. Antes de profundizar en las diferencias reales entre los códigos, es útil comprender los conceptos de cantidad máxima permitida (MAQ) y áreas de control. Aunque los códigos de la NFPA y el IBC abordan estos conceptos en sus propios documentos, el enfoque general es similar. Para ver en detalle cómo determinar la MAQ con el NFPA 1, Código de incendios, consulte este blog.

El enfoque de la NFPA

Una de las principales diferencias entre la forma en que el IBC y los códigos de la NFPA abordan la clasificación de ocupaciones para espacios que utilizan materiales peligrosos es la creación en si de una clasificación específica de la ocupación dentro del IBC. Los códigos de la NFPA no contienen una clasificación de ocupación separada específica para materiales peligrosos. En cambio, independientemente de si contienen materiales peligrosos o no, todos los edificios reciben una clasificación(es) de la ocupación basada en cómo se usa el espacio y las características esperadas de los ocupantes. Luego, si el edificio contiene materiales peligrosos, se deben cumplir disposiciones adicionales. Si los materiales peligrosos en cierta área de control exceden la MAQ, las protecciones adicionales son obligatorias. Estos son niveles de protección y van desde el nivel 1 hasta el 5. Es importante tener en cuenta que, aunque un edificio debe cumplir con los niveles de protección adicionales, la clasificación de la ocupación en sí misma no cambia. Esto significa que, cuando se excede la MAQ y los documentos de la NFPA aplican, debe cumplir con los requisitos específicos de esa ocupación, así como con los requisitos del nivel de protección adecuado para ese material peligroso.

El enfoque de la NFPA: niveles de protección

Las características del nivel de protección 1 hasta el nivel 3 tienen como objetivo principal la protección contra los peligros físicos.

El nivel de protección 1 es el nivel más alto. Este nivel de protección es necesario cuando los contenidos de peligro elevado de nivel 1 superan la MAQ. Estos materiales son inestables y pueden suponer un peligro de detonación. Algunos ejemplos de contenidos de peligro elevado de nivel 1 incluyen oxidantes de clase 4; sustancias pirofóricas detonantes sólidas o líquidas; sólidos, líquidos o gases detonantes de clase 3 e inestables de clase 4 (reactivos); y peróxidos orgánicos detonantes. Este nivel de protección requiere que los materiales se almacenen en un edificio independiente de un piso de altura que no se utilice para ningún otro propósito.

El nivel de protección 2 está diseñado para limitar la propagación del fuego de los materiales que deflagran o aceleran la combustión. Además, las características de protección están diseñadas para limitar la posibilidad de que el fuego se propague desde una fuente externa y afecte a los materiales peligrosos en el edificio. Este nivel de protección es necesario cuando los contenidos de peligro elevado de nivel 2 superan la MAQ. Estos materiales presentan peligro de deflagración o de combustión acelerada. Algunos ejemplos de contenidos de peligro elevado de nivel 2 incluyen polvos combustibles que se almacenan, usan o se generan de una manera que presenta un gran peligro de incendio o explosión; peróxidos orgánicos de clase I; gases inflamables; sólidos, líquidos o gases pirofóricos no detonantes; y sólidos y líquidos reactivos al agua de clase 3.

El nivel de protección 3 es uno de los niveles de protección más comunes que se encuentran en la inspección general de almacenes y operaciones industriales que utilizan materiales peligrosos. Estos tipos de operaciones e instalaciones de almacenamiento normalmente operan con cantidades de materiales peligrosos superiores a la MAQ mientras realizan su actividad. Este nivel de protección es necesario cuando los contenidos de peligro elevado de nivel 3 superan la MAQ. Estos materiales facilitan la combustión o presentan un peligro físico. Algunos ejemplos de contenidos de peligro elevado de nivel 3 incluyen peróxidos orgánicos de clase IIA, IIB y III; oxidantes sólidos o líquidos de clase 2; materiales inestables (reactivos) de clase 2; y gases oxidantes.

El nivel de protección 4 tiene por objeto mitigar los peligros agudos para la salud resultantes del almacenamiento, uso o manipulación de materiales de nivel 4 de alta peligrosidad. Estos contenidos incluyen corrosivos, materiales altamente tóxicos y materiales tóxicos. El objetivo es proteger a los ocupantes que evacuan y a los socorristas que llegan para que no resulten heridos por estos materiales peligrosos.

El nivel de protección 5 se aplica a las instalaciones de fabricación de semiconductores. Los edificios que requieran el nivel de protección 5 deben cumplir con la NFPA 318, Norma para la Protección de Instalaciones de Fabricación de Semiconductores.

El enfoque del IBC

El IBC utiliza una clasificación de ocupación del grupo H de peligro elevado para edificios que, entre otras cosas, fabrican, procesan, generan o almacenan materiales peligrosos que superan la MAQ en un área de control. Hay 5 subcategorías dentro de la ocupación del grupo H de peligro elevado, de H-1 a H-5, que se asemejan mucho a los niveles de protección en los documentos de la NFPA.

El enfoque del IBC: subclasificaciones de ocupación

  • H-1 es la subclasificación para edificios que contienen materiales peligrosos que representan un peligro de detonación.
  • H-2 es la subclasificación para edificios que contienen materiales peligrosos que representan un peligro de deflagración o de combustión acelerada.
  • H-3 es la subclasificación para edificios que contienen materiales peligrosos que facilitan la combustión o representan un peligro físico.
  • H-4 es la subclasificación para edificios que contienen materiales peligrosos que representan un peligro para la salud.
  • H-5 es la subclasificación para instalaciones de fabricación de semiconductores y áreas de investigación y desarrollo similares.

Aunque a primera vista parece que la NFPA y el IBC manejan las cosas de manera extremadamente diferente, los conceptos generales en realidad no lo son. El IBC crea una clasificación de ocupación completamente separada, mientras que la NFPA usa niveles de protección. En ambos casos, se exigirá el cumplimiento de las disposiciones adicionales para minimizar el riesgo asociado a la presencia de materiales peligrosos en dichas cantidades.

Consideración importante: Cualquier opinión expresada en esta columna (blog, artículo) es la opinión del autor y no representa necesariamente la posición oficial de la NFPA o sus Comités Técnicos. Además, este contenido no está diseñado ni se debería usar para proporcionar consultas o servicios profesionales.

VALERIE ZIAVRAS, Ingeniera de Servicios Técnicos, apoya el desarrollo de productos y contenidos en toda la asociación.

 

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