Lecciones aprendidas acerca de la comunicación sobre incendios forestales y las iniciativas comunitarias

Forest trail

Isabeau Ottolini es candidata a un doctorado por la Universidad Abierta de Cataluña (España) y el proyecto europeo PyroLife. Está investigando la comunicación sobre incendios forestales basada en las comunidades y realizó su estancia de investigación en la División de Incendios Forestales de la NFPA recientemente.

En este blog, nos describe su visita a los EE. UU. y comparte las lecciones que aprendió acerca de la comunicación sobre incendios forestales.

Recientemente, la NFPA me acogió para una estancia de investigación que me permitió conocer de primera mano las iniciativas comunitarias sobre incendios forestales y, específicamente, las actividades de comunicación de la NFPA en los EE. UU. Comencé mi viaje en California, con Bethany Hannah, fundadora de The Smokey Generation y American Wildfire Experience. Juntas, visitamos sitios donde recientemente hubo incendios forestales, como el incendio Caldor y el incendio KNP Complex de 2021; nos reunimos con el jefe de la División de Incendios Controlados y Combustibles en el Parque Nacional Yosemite para conocer cómo se utilizan los incendios forestales controlados en uno de los parques nacionales más emblemáticos de EE. UU.; y observamos también el impacto de los recientes incendios forestales en el Parque Nacional Sequoia. En la Conferencia IAWF Fire & Climate en Pasadena, Bethany y yo también presentamos nuestra ponencia Historias de fuego: un caso para la comunicación basada en las comunidades.

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Creación de paisajes en Yosemite con la ayuda de quemas controladas. Foto: Isabeau Ottolini

En Colorado, Megan Fitzgerald-McGowan y Aron Anderson de la División de Incendios Forestales de la NFPA me llevaron a visitar Boulder y Colorado Springs. Visitamos la comunidad Red Rock Ranch, parte del programa Sites of Excellence, y muchas otras comunidades de Firewise y Wildfire Partners para saber qué actividades de prevención y mitigación de incendios forestales se llevan a cabo a nivel comunitario. También visitamos distintas áreas afectadas por incendios forestales en los últimos 30 años (desde el incendio Berry en 1989 y el incendio de Waldo Canyon en 2012, hasta el reciente incendio Marshall) para aprender cómo los ecosistemas y las comunidades se ven afectados y cómo se recuperan después del desastre provocado por un incendio forestal.

Por último, tuve la gran oportunidad de presentar su investigación en el evento NFPA Conference & Expo en Boston. Allí compartí experiencias de los EE. UU. y Europa sobre la comunicación de incendios forestales con comunidades en riesgo. Durante mis últimos días en los EE. UU., participé en el día a día de la oficina de la NFPA y, junto con Michele Steinberg, visité un área recientemente afectada por un incendio forestal en Blue Hills, así como la comunidad Six Ponds en Plymouth, parte del programa Firewise.

Lecciones que aprendí

En mi visita, crucé los EE. UU. de oeste a este, observando escenarios de incendios muy diferentes e inspirándome en muchas grandes iniciativas de incendios forestales basadas en las comunidades, incluidos los programas Firewise, Sites of Excellence, Fire Adapted Communities y Wildfire Partners, que hacen posible la mitigación y prevención de incendios forestales a nivel comunitario. Aquí hay cuatro lecciones sobre cómo comunicar información y apoyar las iniciativas de incendios forestales basadas en las comunidades..

  • No existen fórmulas milagrosas ni soluciones rápidas para prevenir y mitigar los incendios forestales. La comunicación sobre incendios forestales debe adaptarse a los contextos locales, lo cual requiere involucrarse activamente con las comunidades, escucharlas y entenderlas. Por ejemplo, si los habitantes de una comunidad acaban de perder sus hogares debido a un incendio forestal, es probable que no sea el mejor momento para hablar sobre cómo manejar bien un incendio.
  • Como comunicadores de información sobre incendios forestales, debemos interactuar con las personas según su situación actual. Primero tómese el tiempo de aprender sobre sus necesidades, conocimientos e intereses, y luego desarrolle conjuntamente las acciones contra incendios forestales que sean más factibles, relevantes y beneficiosas para cada comunidad.
  • Compartir la responsabilidad: el problema de los incendios forestales es demasiado grande para ser abordado únicamente por determinados grupos, como el servicio contra incendios o las administraciones públicas. La experiencia demuestra que las iniciativas lideradas por las comunidades pueden lograr mucho en la mitigación y prevención de desastres por incendios forestales, por lo que es esencial involucrarlas y capacitarlas para que tomen medidas de ser necesario. Además, reconocer y celebrar los logros de una comunidad ayuda a mantener la motivación. Por ejemplo, se pueden hacer visibles sus esfuerzos (colocando letreros de Firewise, compartiendo historias de éxito en los medios, etc.) y brindar apoyo (por ejemplo, buscando maneras de obtener subvenciones para los esfuerzos de reducción de elementos combustibles).
  • Por último, es fundamental generar confianza y relaciones mutuamente beneficiosas entre las comunidades, los cuerpos de bomberos, las administraciones públicas, etc. Especialmente en entornos informales, las personas pueden escucharse entre sí genuinamente, comprender los desafíos de los demás, encontrar formas de ayudarse el uno al otro y construir grandes colaboraciones. Porque al final del día, el objetivo es construir una buena conexión humana y trabajar juntos para crear un futuro más esperanzador en materia de incendios forestales.

ISABEAU OTTOLINI es candidata a un doctorado por la Universidad Abierta de Cataluña (España) y forma parte del proyecto europeo PyroLife. Está investigando la comunicación sobre incendios forestales basada en las comunidades y culminó su adscripción en la División de Incendios Forestales de la NFPA recientemente.

 

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Inspecciones y pruebas automatizadas y remotas de sistemas de protección contra incendios a base de agua

Man inspecting and looking at tablet

Las inspecciones remotas y las pruebas automatizadas fueron tendencias que cobraron impulso tanto en los códigos y las normas como también en inspecciones presenciales durante varios años. Luego, en la primera mitad de 2020, cuando la pandemia de COVID-19 estaba en sus primeras etapas y pasábamos por cuarentenas estrictas, estas tendencias comenzaron a progresar aún más rápido, ya que muchas más personas se dieron cuenta de su potencial.

Durante este tiempo, continuó el desarrollo de la propuesta de la nueva NFPA 915, Norma sobre Inspecciones Remotas. Si bien la NFPA 915 propuesta será ampliamente aplicable a cualquier inspección o prueba permitida por la autoridad competente, ya existen disposiciones en la NFPA 25, Norma para la Inspección, Prueba y Mantenimiento de Sistemas de Protección contra Incendios a Base de Agua, que permiten realizar inspecciones y pruebas de forma automatizada.

Las inspecciones y pruebas automatizadas pueden ser un opción muy útil, pero, ¿qué medidas deben tomarse para garantizar que sea equivalente a que una persona esté en el lugar? Si una bomba contra incendios demuestra una condición anormal durante una prueba, ¿cuál debe ser la respuesta y cómo se arregla esa condición? Echemos un vistazo a los requisitos de la NFPA 25 para permitir el uso de tecnología en casos de inspección y pruebas automatizadas y a los criterios para garantizar que se cumplan los mismos objetivos que cuando estos procesos se realizan en persona.

Lo primero que debe abordarse es cuándo y dónde se pueden utilizar la inspección y las pruebas automatizadas. La NFPA 25 no limita el uso, siempre y cuando el equipo de inspección automatizado pueda cumplir con la intención de una inspección visual requerida y el equipo de pruebas automatizadas pueda producir la misma acción que exigen los requisitos de prueba. Más allá de eso, hay algunos otros criterios específicos que establecen cuándo se deben utilizar la inspección y las pruebas automatizadas. Por ejemplo, cuando las pruebas automatizadas no descargan agua por lo menos una vez cada 3 años, la descarga debe inspeccionarse visualmente. En ese punto, el proceso se convierte en un análisis de costo-beneficio para las partes interesadas y principalmente para el propietario del edificio. Las actividades que se requieren con mayor frecuencia pueden presentar más beneficios, mientras que las que se requieren con menos frecuencia pueden tener menos beneficios.

Revisemos los requisitos específicos para las inspecciones automatizadas y remotas. Para comenzar, si los dispositivos de pruebas automatizadas están sujetos a la presión del sistema o si son una parte integral de la operación del sistema durante un evento de incendio, deben estar listados para que la prueba se lleve a cabo. La falla del equipo no debe perjudicar la operación del sistema, a menos que esa falla pueda ser comunicada al sistema de alarma contra incendios mediante una señal de supervisión. De manera similar, para pasar una prueba automatizada, cualquier falla de un componente o sistema debe resultar en una señal de supervisión audible y la falla del equipo de inspección y pruebas automatizadas debe generar una señal de problema. El monitoreo y las señales requeridas aseguran que los casos en los que haya problemas con el equipo de pruebas o inspecciones automatizadas, generando una inspección insatisfactoria, se informen adecuadamente para que la situación se pueda remediar. Las frecuencias de prueba de NFPA 25 deben ser constantes independientemente de la funcionalidad del equipo de pruebas automatizadas y todas las inspecciones y pruebas deben registrarse según los requisitos que se aplican a todas las inspecciones y pruebas.

Uno de los beneficios de la inspección y las pruebas automatizadas es que no necesariamente se necesita personal en el sitio. Sin embargo, ciertas circunstancias deben ser abordadas rápidamente. Esto es específico para la prueba sin flujo de bombas contra incendios. Es obligatorio realizarla semanal o mensualmente según el tipo de bomba y el edificio en el que se encuentra. Según la edición de 2020 de la NFPA 25, es obligatorio que el personal calificado pueda responder a una condición anormal en menos de 5 minutos cuando se realicen pruebas automatizadas monitoreadas de forma remota de la bomba contra incendios sin flujo. En realidad, esto significa que una persona calificada debe encontrarse en el sitio. Para la edición propuesta de 2023 que se aprobará esta temporada, ese plazo se cambiará a 4 horas. Este tiempo adicional significa que no es necesario que alguien esté inmediatamente en el sitio, pero que debe poder responder lo suficientemente rápido como para implementar la acción correctiva necesaria.

El uso de tecnologías para realizar inspecciones y pruebas automatizadas solo aumentará en los próximos años. Es muy probable que los requisitos continúen evolucionando a medida que su uso aumente; que los propietarios de edificios, los proveedores de servicios y las autoridades competentes adquieran más experiencia; y que el uso se expanda a otras áreas de protección contra incendios y seguridad humana con la futura publicación de la NFPA 915.

Consideración importante: Cualquier opinión expresada en esta columna (blog, artículo) es la opinión del autor y no representa necesariamente la posición oficial de la NFPA o sus Comités Técnicos. Además, este contenido no está diseñado ni se debería usar para proporcionar consultas o servicios profesionales.

JONATHAN HART, responsable técnico, ingeniero principal en la NFPA

 

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Un mejor entendimiento de NFPA 70E: Estableciendo un programa de seguridad eléctrica (Parte 5: Evaluaciones de riesgo)

person on a tightrope

La sección 110.5(H) de la NFPA 70E®, Norma para la Seguridad Eléctrica en Lugares de Trabajo, requiere que se desarrolle un procedimiento de evaluación de riesgos como parte de un programa de seguridad eléctrica (PSE). NFPA 70E no es un manual sobre cómo detallar un procedimiento de evaluación de riesgos. Tampoco es apropiado para capacitar a un empleado sobre cómo realizar la evaluación.

Existen cientos de métodos válidos para realizar evaluaciones de riesgos para las miles de tareas que podrían realizarse en los millones de equipos disponibles. La sección 110.5(H) requiere que se aborden y documenten un mínimo de tres cosas antes de que cualquier empleado comience una tarea. El procedimiento de evaluación de riesgos debe detallar el proceso que se utilizará para hacer lo siguiente:

  • identificar los peligros
  • evaluar los riesgos
  • implementar la jerarquía de controles de riesgo

La coherencia es importante cuando se realizan evaluaciones de riesgos. Sin ella, un empleado que realiza una evaluación podría tolerar un nivel de riesgo que no es aceptable, ignorar peligros que se han reconocido previamente o aplicar incorrectamente la jerarquía de controles de riesgo. Capacitar a un empleado para que siga la sección 110.5(H) de NFPA 70E en lugar de su procedimiento documentado introducirá tales prácticas inseguras.

Identificar peligros: NFPA 70E define el peligro eléctrico como una condición peligrosa tal que el contacto o la falla de equipos pueden resultar en un choque eléctrico, quemadura por relámpago de arco, lesiones térmicas, o heridas causadas por la ráfaga de arco. Los dos peligros (choque y arco eléctrico) están cubiertos por NFPA 70E y son fáciles de reconocer. El potencial de una descarga eléctrica generalmente comienza a los 50 voltios. Una quemadura de arco eléctrico comienza a 1,2 cal/cm2. Las quemaduras por contacto pueden ocurrir a temperaturas tan bajas como 44°C (110°F) si el contacto es prolongado y tan rápido como un segundo por encima de 80°C (186°F). Actualmente no hay consenso sobre qué es un peligro de explosión de arco. NFPA 70E no especifica dónde existen estos peligros. Es función del PSE cubrir cómo se evalúa el equipo para determinar si estos peligros están presentes durante cualquier tarea realizada en el equipo.

Evaluar riesgos: los factores humanos generalmente se reconocen como una de las principales causas de lesiones y la posibilidad de un error humano debe abordarse en una evaluación de riesgos. Esto requiere conocimiento no solo de la tarea asignada, sino también de la ubicación de la tarea, del equipo en el que se trabajará, las herramientas que se utilizarán, la competencia del empleado asignado y otras cuestiones. Trabajar por encima de un equipo brinda la oportunidad de que se caigan artículos en las aberturas de ventilación o de que un empleado elija pararse en el equipo inferior en lugar de usar una plataforma adecuada. Tal vez un empleado podría confundir un medidor de Categoría I con un medidor de Categoría III debido a que tienen un diseño similar. El procedimiento de evaluación de riesgos debería abordar lo que se considera un posible error humano al realizar la tarea específica en el equipo en su ubicación instalada.

Implementar la jerarquía de controles de riesgo: también se debe abordar la jerarquía de los controles de riesgo. Es beneficioso incluir un requisito para una evaluación de riesgos antes de comprar o instalar equipos para lograr el máximo beneficio de la jerarquía. Para el equipo instalado, requerir que la evaluación aplique retroactivamente la jerarquía para mitigar los riesgos antes de que se vuelva a realizar la misma tarea puede aumentar la seguridad en el lugar de trabajo. El procedimiento de evaluación de riesgos debe exigir que la eliminación sea el primer control considerado al planificar una tarea. Debe abordar por qué no se usó o no se requirió la eliminación antes de aplicar otros controles, incluido el equipo de protección personal (EPP).

No tener un procedimiento documentado para realizar evaluaciones de riesgos es peligroso. Los riesgos aceptables e inaceptables variarán. Los peligros eléctricos no se abordarán adecuadamente. El uso de EPP como único medio para proteger a los empleados se volverá común. La inconsistencia en las evaluaciones de riesgos podría poner a un empleado en un mayor riesgo de lesiones al realizar la misma tarea en diferentes equipos. Asegúrese de que un procedimiento de evaluación de riesgos documentado forme parte de su PSE y se utilice para cada evaluación de riesgos.

Consideración importante: Cualquier opinión expresada en esta columna (blog, artículo) es la opinión del autor y no representa necesariamente la posición oficial de la NFPA o sus Comités Técnicos. Además, este contenido no está diseñado ni se debería usar para proporcionar consultas o servicios profesionales.

CHRISTOPHER COACHE, ingeniero eléctrico sénior

 

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¡Use nuestras herramientas GRATIS de la Semana de Prevención de Incendios para que este octubre sea todo un éxito en su comunidad!

Sparky and meeting place

Con la Semana de Prevención de Incendios (FPI), 9-15 de octubre, en tan solo dos meses, ahora es el momento de planificar para tener una campaña exitosa en su comunidad. Tenemos todo lo que necesita para poner su plan en acción.

Desde postales para redes sociales, ejemplos de comunicados de prensa y hojas de consejos de seguridad a planes de lecciones, videos y más, nuestros materiales de la SPI pueden ayudarlo a difundir en toda su comunidad mensajes adecuados según la edad que apoyan el tema de este año, “El fuego no espera. Practica tu escape”.

A continuación, algunos de los recursos disponibles de nuestra caja de herramientas:

  • Postales para redes sociales: Usa nuestras postales de redes sociales para promover mensajes de planificación y práctica de escape del hogar en Facebook, Instagram y Twitter. Disponibles en inglés y español, todas las postales están preparadas con el tamaño adecuado para cada plataforma.
  • Logos SPI: El logo oficial de la SPI que resalta el tema de este año, “El fuego no espera. Practica tu escape.”, está disponible en varios tamaños y formatos; hay disponibles versiones en inglés y español.
  • Lecciones y actividades: Una hoja cuadriculada de plan escape de incendios en el hogar, un plan de acción de protección contra incendios y un calendario de seguridad de alarmas de humo son simplemente algunas de las variadas actividades y recursos educativos para todas las edades que puedes descargar y compartir.  
  • Recursos de medios y comunicaciones: Comunicados de prensa, cartas para recaudar fondos y proclamaciones listos para usar pueden ayudar a promocionar la SPI en su comunidad con secciones en “blanco para completar” para personalizar la información para su comunidad.
  • Ideas y recomendaciones: Si no está seguro de cómo implementar la SPI en su comunidad, revisa la sección “Ideas listas para usar” (Out of the box ideas), que ofrecen una variedad de eventos, proyectos y programas para crear y ejecutar su campaña SPI.

Por supuesto, esto es solamente una muestra de todos los recursos disponibles en www.fpw.org. Visita el sitio para ver todo lo que ofrecemos para ayudar a apoyar sus esfuerzos de la SPI. Además, actualizamos el sitio periódicamente, por lo que ¡asegúrese de visitarlo regularmente para obtener nuevos recursos e información!

Por último, el catálogo SPI incluye una amplia gama de materiales que puedes comprar para apoyar sus esfuerzos este octubre. Productos como folletos, estandartes y calcomanías—por nombrar algunos—facilitan promover y distribuir información comprobada y adecuada para cada edad a lo largo de su comunidad.

Susan McKelvey es gerente de comunicaciones en NFPA

 

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El reciente estudio de la Fundación titulado “Impacto Ambiental de los Incendios en el Entorno Construido: Factores de Emisión” proporciona factores de emisión actualizados para una serie de condiciones de incendio y materiales de construcción

building on fire

La Fundación de Investigación de Protección contra Incendios (Fire Protection Research Foundation o FPRF) es la filial de investigación de la NFPA® y recientemente publicó un estudio de investigación titulado Impacto Ambiental de los Incendios en el Entorno Construido: Factores de Emisión” (en inglés).

Este estudio actualizó los factores de emisión (FE) existentes para una serie de condiciones de incendio y desarrolló nuevos FE para materiales de construcción relevantes a fin de crear una base de datos que se pueda ampliar con investigaciones futuras. El estudio de investigación y la base de datos están disponibles en el sitio web de la FPRF.

Con el aumento de la población humana y a medida que se conocen nuevos niveles de contaminación de los recursos más escasos, crece la preocupación por la salud del entorno natural. Los esfuerzos actuales por mejorar la sostenibilidad de los edificios se centran en aumentar la eficiencia energética y reducir el carbono emitido durante su construcción. Esta estrategia pasa por alto el hecho de que un evento de incendio podría reducir la sostenibilidad general de un edificio a través de la liberación de contaminantes y el impacto ambiental de la reconstrucción posterior. La mayoría de los incendios que ocurren en el entorno construido, contribuyen a la contaminación del aire debido a la columna de fuego (cuya precipitación tal vez incluirá posteriormente la contaminación de la tierra y el agua). Además, se produce contaminación por el derrame de agua que contiene productos tóxicos y otras descargas ambientales o liberaciones de materiales quemados.

En 2020, la FPRF llevó a cabo un estudio que desarrolló un plan de investigación, el cual identificaba las necesidades de investigación (en inglés) para poder cuantificar el impacto ambiental de los incendios del entorno construido y sus consecuencias económicas. La falta de datos relevantes acerca de las emisiones se señaló como una de las tantas necesidades apremiantes. A raíz del desarrollo de este plan de investigación, la FPRF inició una investigación de seguimiento a fin de crear una base de datos de factores de emisión existentes para una serie de condiciones de incendio y desarrollar algunos nuevos FE para materiales de construcción. Los detalles de los materiales que se estudiaron se determinaron a través de una combinación de factores, incluidos los materiales típicos empleados para describir edificios en modelos de análisis de ciclo de vida, los materiales identificados en un proyecto de investigación francés independiente (financiado por el Ministerio de Medioambiente de Francia en el contexto de la financiación anual para INERIS) y una base de datos de experimentos anteriores que caracterizan una serie de materiales existentes.

Se dedicó especial atención al escalamiento, con el objetivo de investigar las capacidades predictivas de los métodos de prueba a pequeña escala a fin de desarrollar FE para condiciones a gran escala. Este informe proporciona detalles acerca de experimentos a pequeña y gran escala realizados en INERIS (Francia) y experimentos a pequeña escala llevados a cabo en la Universidad de Lund (Suecia) en 2019-2020, durante un período de aproximadamente 18 meses. Además de realizar experimentos para confirmar los datos existentes y desarrollar nuevos datos, se creó una base de datos experimentales existentes y relevantes para el desarrollo de EF, la cual contiene unos 90 productos y materiales. Esta base de datos representa el primer recurso publicado y actualizado con una recopilación de factores de emisión para una amplia variedad de especies según el mejor conocimiento de los autores.

Los resultados de este estudio se presentaron a través de laserie de seminarios web de FPRF 2022el 18 de mayo de 2022. La grabación (en inglés) está disponible bajo demanda aquí.

La Fundación de Investigación de Protección contra Incendios está celebrando su 40.º aniversario en 2022. Conozca más sobre este importante hito.

 

SREENIVASAN RANGANATHAN, es director de la Fundación de Investigación, cuyo objetivo consiste en planificar, gestionar y comunicar la investigación para respaldar la misión de la NFPA.

 

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El reciente estudio de la Fundación titulado “Impacto Ambiental de los Incendios en el Entorno Construido: Factores de Emisión” proporciona factores de emisión actualizados para una serie de condiciones de incendio y materiales de construcción

building on fire

La Fundación de Investigación de Protección contra Incendios (Fire Protection Research Foundation o FPRF) es la filial de investigación de la NFPA® y recientemente publicó un estudio de investigación titulado Impacto Ambiental de los Incendios en el Entorno Construido: Factores de Emisión” (en inglés).

Este estudio actualizó los factores de emisión (FE) existentes para una serie de condiciones de incendio y desarrolló nuevos FE para materiales de construcción relevantes a fin de crear una base de datos que se pueda ampliar con investigaciones futuras. El estudio de investigación y la base de datos están disponibles en el sitio web de la FPRF.

Con el aumento de la población humana y a medida que se conocen nuevos niveles de contaminación de los recursos más escasos, crece la preocupación por la salud del entorno natural. Los esfuerzos actuales por mejorar la sostenibilidad de los edificios se centran en aumentar la eficiencia energética y reducir el carbono emitido durante su construcción. Esta estrategia pasa por alto el hecho de que un evento de incendio podría reducir la sostenibilidad general de un edificio a través de la liberación de contaminantes y el impacto ambiental de la reconstrucción posterior. La mayoría de los incendios que ocurren en el entorno construido, contribuyen a la contaminación del aire debido a la columna de fuego (cuya precipitación tal vez incluirá posteriormente la contaminación de la tierra y el agua). Además, se produce contaminación por el derrame de agua que contiene productos tóxicos y otras descargas ambientales o liberaciones de materiales quemados.

En 2020, la FPRF llevó a cabo un estudio que desarrolló un plan de investigación, el cual identificaba las necesidades de investigación (en inglés) para poder cuantificar el impacto ambiental de los incendios del entorno construido y sus consecuencias económicas. La falta de datos relevantes acerca de las emisiones se señaló como una de las tantas necesidades apremiantes. A raíz del desarrollo de este plan de investigación, la FPRF inició una investigación de seguimiento a fin de crear una base de datos de factores de emisión existentes para una serie de condiciones de incendio y desarrollar algunos nuevos FE para materiales de construcción. Los detalles de los materiales que se estudiaron se determinaron a través de una combinación de factores, incluidos los materiales típicos empleados para describir edificios en modelos de análisis de ciclo de vida, los materiales identificados en un proyecto de investigación francés independiente (financiado por el Ministerio de Medioambiente de Francia en el contexto de la financiación anual para INERIS) y una base de datos de experimentos anteriores que caracterizan una serie de materiales existentes.

Se dedicó especial atención al escalamiento, con el objetivo de investigar las capacidades predictivas de los métodos de prueba a pequeña escala a fin de desarrollar FE para condiciones a gran escala. Este informe proporciona detalles acerca de experimentos a pequeña y gran escala realizados en INERIS (Francia) y experimentos a pequeña escala llevados a cabo en la Universidad de Lund (Suecia) en 2019-2020, durante un período de aproximadamente 18 meses. Además de realizar experimentos para confirmar los datos existentes y desarrollar nuevos datos, se creó una base de datos experimentales existentes y relevantes para el desarrollo de EF, la cual contiene unos 90 productos y materiales. Esta base de datos representa el primer recurso publicado y actualizado con una recopilación de factores de emisión para una amplia variedad de especies según el mejor conocimiento de los autores.

Los resultados de este estudio se presentaron a través de laserie de seminarios web de FPRF 2022el 18 de mayo de 2022. La grabación (en inglés) está disponible bajo demanda aquí.

La Fundación de Investigación de Protección contra Incendios está celebrando su 40.º aniversario en 2022. Conozca más sobre este importante hito.

 

SREENIVASAN RANGANATHAN, es director de la Fundación de Investigación, cuyo objetivo consiste en planificar, gestionar y comunicar la investigación para respaldar la misión de la NFPA.

 

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Rociadores secos

Frozen sprinkler

Los rociadores secos son un tipo de rociador que puede instalarse en áreas frías ya que retiene el agua en un espacio con temperaturas controladas donde el punto de congelación no es una preocupación. Aunque existen varios otros métodos para instalar sistemas de rociadores en áreas propensas a congelamiento, este tipo de rociadores permite instalar un sistema de tubería húmeda y, al mismo tiempo, proteger las áreas auxiliares que podrían estar sujetas a temperaturas bajo cero.

Se pueden ver instalados rociadores secos en muelles de carga o balcones que están expuestos a la temperatura ambiente exterior y también en espacios refrigerados como cámaras frigoríficas.

Fundamentos sobre la transferencia de calor

Al pensar en cómo funciona un rociador seco, debemos considerar algunos conceptos básicos sobre la transferencia del calor. En primer lugar, el calor siempre se desplaza de áreas cálidas a frías y la transferencia ocurre de tres maneras diferentes: conducción, convección y radiación. A continuación, se muestra una breve descripción de cada una.

Conducción: La conducción es la transferencia de energía dentro de un elemento sólido, uno líquido o gaseoso. En cuanto a los rociadores secos, esto ocurre cuando el aire frío en un espacio refrigerado elimina el calor del rociador, que luego elimina el calor de la tubería. Esta transferencia de calor del sistema de rociadores al espacio refrigerado es lo que provoca el riesgo de que el agua se congele en el interior de las tuberías del sistema de rociadores.

Conduccion

Convección: La convección es la transferencia de energía entre una superficie sólida y un fluido en movimiento, como el aire y el agua. Esto es relevante cuando los sistemas de rociadores se instalan al aire libre o en otras áreas donde puede hacer frío y viento. El viento aumenta la tasa de transferencia de calor, lo que significa que la tubería del rociador pierde calor hacia el aire exterior más rápidamente. Esto inicia una reacción en cadena de transferencia de calor: el aire exterior enfría la tubería del rociador y el agua dentro de la misma. Si la velocidad del viento aumenta al punto de que la tubería del rociador pierde calor más rápido de lo que la temperatura del aire ambiente interior puede proporcionar, existe el riesgo de que se congele el agua en la tubería.

Conveccion

Radiación: La radiación es el intercambio de energía a través de ondas electromagnéticas. Pensemos cuando el sol calienta el interior de su automóvil con una temperatura superior que el aire exterior. Ese calor adicional proviene de la radiación. Esto no suele ocurrir cuando se trata de sistemas de rociadores, pero si los rociadores se encuentran en un área con temperaturas cálidas por el sol durante el día, el riesgo de congelamiento puede aumentar durante la noche cuando el sol se pone.

¿Cómo funcionan los rociadores secos?

Los rociadores secos impiden que el agua entre en la parte de la tubería del rociador que estará expuesta a bajas temperaturas. Si está familiarizado con el funcionamiento de un hidrante seco, esto es muy similar. Los rociadores secos incluyen una porción de tubería (a menudo denominada barril) desde donde se sella el agua hasta que se opere el elemento de calor en el rociador y se libere aire, lo que a su vez libera el sello, permitiendo que el agua fluya a través del orificio del rociador e impacte en el deflector para efectuar la descarga sobre el fuego.

como funcionan los rociadores secos

En ciertas condiciones ambientales, los sistemas de tubería húmeda que tienen rociadores secos pueden congelarse debido a la pérdida de calor por conducción. Por lo tanto, debe prestarse la debida atención a la cantidad de calor que se mantiene en el espacio calentado, la longitud de la tubería en ese espacio, las temperaturas previstas en el espacio no calentado y otros factores pertinentes.

Requisitos de instalación para rociadores secos

Los rociadores secos deben ser lo suficientemente largos como para evitar el congelamiento de las tuberías con agua debido a la conducción a lo largo del barril. Para garantizar que el barril del rociador seco sea lo suficientemente largo, la NFPA 13, Norma para la Instalación de Sistemas de Rociadores, incluye la siguiente tabla en el Capítulo 15 (edición de 2019 en español), la cual proporciona la longitud mínima del barril expuesto, en función de la temperatura a la que estará expuesto el extremo de descarga del rociador.

Tabla 15.3.1 a

Tabla 15.3.1 b

Los fabricantes de rociadores secos tienen requerimientos de longitudes mínimas para garantizar que el rociador seco se instale correctamente, y que el punto de conexión al sistema de rociadores de tubería húmeda esté protegido de manera adecuada contra la condensación, la congelación y los tapones de hielo. Si bien los rociadores secos están disponibles en muchas longitudes diferentes para diversas aplicaciones donde se usan en combinación con un sistema de rociadores de tubería húmeda, se debe tener cuidado a fin de garantizar que se cumplan las longitudes mínimas requeridas según las recomendaciones del fabricante y la temperatura expuesta esperada. Por ejemplo, en aplicaciones de congeladores, cuando la línea ramal puede ubicarse directamente sobre el congelador, podría ser necesario elevar el ramal para garantizar que se mantenga la distancia mínima entre la región fría y el punto de conexión al sistema de tubería húmeda. Lo importante es la longitud del barril expuesto al aire caliente, no la longitud total del rociador de barril seco.

En última instancia, los sistemas de rociadores se pueden configurar de varias maneras diferentes y el trabajo del ingeniero o diseñador consiste en tratar de hacerlo lo más eficiente posible. A veces, esto significa usar rociadores secos para evitar que se congele el agua dentro de la tubería del rociador, pero este no es el único método disponible.Otras opciones incluyen:

  1. Sistemas de rociadores de tubería seca,
  2. Sistemas de rociadores de acción previa,
  3. Seguimiento del calor en la tubería del rociador,
  4. Soluciones anticongelantes listadas.

Más allá del método que esté utilizando, es importante comprender que existen opciones y que cada una de ellas tiene criterios de diseño específicos y requisitos de instalación únicos que deben respetarse para cumplir con los objetivos previstos. Los rociadores secos pueden ser una forma eficaz de lograr esto para los espacios auxiliares incluidos en un sistema de tubería húmeda. Para obtener más información sobre los diferentes tipos de rociadores, sistemas de rociadores y otros métodos para proteger estos sistemas del congelamiento, consulte los siguientes blogs:

Consideración importante: Cualquier opinión expresada en esta columna (blog, artículo) es la opinión del autor y no representa necesariamente la posición oficial de la NFPA o sus Comités Técnicos. Además, este contenido no está diseñado ni se debería usar para proporcionar consultas o servicios profesionales.

BRIAN O'CONNOR, Ingeniero de Servicios Técnicos, apasionado por todo lo relacionado con la protección contra incendios.

 

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Retraso en la notificación de alarmas de incendio desde el flujo de agua del rociador

Notification delay

Durante los últimos meses, he advertido algunos incidentes que ocurrieron en ocupaciones mercantiles y que han planteado algunas preguntas relacionadas con la tolerancia de retraso permitida entre la activación de los rociadores y la notificación de la alarma de incendios en un evento de incendio, lo cual se rige por NFPA 72®, Código Nacional de Alarmas de Incendio y Señalización.

Un claro ejemplo es el video de este incendio en un supermercado Walmart en Maryland. El video fue filmado en el interior del edificio por un ocupante a medida que se retiraba y muestra los rociadores operando y controlando el fuego. Observe que hay un retraso de tiempo entre la activación de los rociadores y la activación de la notificación a los ocupantes dentro del edificio. Muchas personas se preguntan por qué la alarma de incendios no advierte de inmediato a los ocupantes que hay un incendio en el edificio tan pronto como se activan los rociadores.

La respuesta es que NFPA 72 permite un retraso de hasta 100 segundos entre el flujo de agua del rociador y la notificación a los ocupantes. Como se puede ver al final del video, la alarma de incendios activó y avisó a los ocupantes a través de una notificación audible y visual.

El margen de tolerancia para un retraso de 100 segundos antes de que se activen los dispositivos de notificación de alarma se puede desglosar en dos requisitos. El primer requisito está relacionado con el dispositivo de inicio del flujo de agua y se encuentra en la sección 17.13 de la edición de 2022 de NFPA 72. La sección 17.13.2 exige que este dispositivo se active dentro de los 90 segundos posteriores a que ocurra un flujo que sea igual o mayor que el flujo de un solo rociador del tamaño de orificio más pequeño.

La tolerancia de 90 segundos busca reducir la cantidad de falsas alarmas causadas por el flujo de agua, las cuales pueden ocurrir por aumentos repentinos de presión en el sistema de suministro de agua y da tiempo para que se detecte en la montante el flujo de un rociador en el sistema. La demora brinda una seguridad adicional de que el flujo de agua en la tubería del rociador es, de hecho, un flujo sostenido desde un rociador, y no solo el resultado de un cambio de presión. La reducción de las falsas alarmas es importante porque un sistema de alarmas de incendio que tenga muchas alarmas falsas puede hacer que los ocupantes se tornen complacientes y comiencen a ignorarlas.

Este retraso en la activación del interruptor de flujo de agua se puede crear dentro del propio interruptor de flujo, usando un dial de retardo, o se puede lograr también con el uso de un dispositivo como una cámara de retardo cuando se usa un interruptor de presión que está conectado al puerto de alarma en una válvula de alarma del sistema de rociadores.

dial de retraso

retraso flujo agua

La segunda parte de este retraso se encuentra en de la sección 10.11.1. Esta sección requiere que la activación de los dispositivos de notificación de alarma en las instalaciones protegidas ocurra dentro de los 10 segundos posteriores a la activación del dispositivo de inicio. Este requisito existe para garantizar que la operación de los dispositivos de notificación ocurra de manera oportuna después de que se haya detectado un incendio. Entre esos dos requisitos en las secciones 17.13.2 y 10.11.1, la NFPA 72 permite un retraso de hasta 100 segundos entre el flujo de agua inicial de un rociador y la activación de los dispositivos de notificación dentro del edificio.

retraso 100 segundos

Además de esta tolerancia destinada a reducir la cantidad de falsas alarmas, también existen tolerancias para retrasar la activación de los aparatos de notificación en otros dispositivos de inicio con el uso de una función de preseñal o secuencia de alarma positiva, aunque ambos requieren un plan de respuesta detallado y la aprobación de la autoridad competente.

La próxima vez que alguien le pregunte sobre la sincronización del flujo de agua de los rociadores y la notificación de las alarmas contra incendios, recuerde que NFPA 72 permite una demora en la activación de dichos dispositivos de notificación. Esta sincronización está diseñada en la operación de los sistemas y existe para garantizar que funcionen de la manera más eficaz posible y para reducir indeseadas falsas alarmas.

Consideración importante: Cualquier opinión expresada en esta columna (blog, artículo) es la opinión del autor y no representa necesariamente la posición oficial de la NFPA o sus Comités Técnicos. Además, este contenido no está diseñado ni se debería usar para proporcionar consultas o servicios profesionales.

SHAWN MAHONEY, Ingeniero de Servicios Técnicos con un título de maestría e ingeniero profesional (PE) que trabaja en temas de apoyo de protección contra incendios en la asociación

 

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Determinación de la Cantidad Máxima Permitida (MAQ) de un material peligroso

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¿Qué código o norma se aplica a los materiales peligrosos? ¿Qué cantidad de un determinado material peligroso puede almacenarse o utilizarse? ¿En qué planta del edificio se puede almacenar o utilizar ese material peligroso? Todas estas son preguntas a las que algunos se enfrentan a diario. Se asume que las personas, como los gerentes de las instalaciones, los propietarios de los edificios y los socorristas, simplemente saben de forma inherente cuándo un material es peligroso.

Y una vez reconocida que es un material peligroso, saben cómo tratar ese material de forma adecuada y segura. Hemos visto los impactos potenciales de los materiales que se almacenan o utilizan incorrectamente, como en el incendio y la explosión de 2013 en West Fertilizer Company en Texas. ¿Cómo podemos evitar que se produzcan incidentes como este?

Este blog se centrará en la determinación de la Cantidad Máxima Permitida (Maximum Allowable Quantity o MAQ) para un material peligroso según el NFPA 1, Código de Incendios y el NFPA 400, Código de Materiales Peligrosos. El proceso de ocho pasos aquí descrito es solo una forma de determinar la MAQ.

Flujo MAQ MatPeligrosos

Paso 1: Determinar la clasificación de los materiales peligrosos

El primer paso para identificar la Cantidad Máxima Permitida (MAQ) es determinar la categoría del material peligroso. NFPA 400 divide los materiales peligrosos en 14 categorías diferentes. Utilizando las definiciones del Código, se debe determinar la categoría o categorías del material. Un material peligroso puede pertenecer a más de una categoría. También es importante reconocer que hay otros tipos de materiales peligrosos que quedan fuera del ámbito de lo que pretende cubrir el NFPA 400, y por lo tanto el capítulo 60 del NFPA 1. Esto incluye cosas como:

  • Líquidos inflamables y combustibles que no tienen ningún otro peligro para la salud cubierto por el NFPA 400 (en su lugar, véase el NFPA 30)
  • Sistemas de almacenamiento o utilización de gas LP (en su lugar, véase el NFPA 58 o el NFPA 59)
  • Almacenamiento y uso de productos en aerosol (en su lugar, véase el NFPA 30B)

Para obtener información adicional relacionada con la clasificación de un material peligroso, consulte este blog.

Paso 2: Determinar la clasificación de la ocupación

A continuación, hay que determinar la clasificación de la ocupación del área donde se va a almacenar o utilizar el material peligroso. Las diferentes ocupaciones modifican las MAQ, por lo que una vez determinadas, según la tabla general de MAQ (tabla 60.4.2.1.1.3 de la edición 2021 del NFPA 1), tendremos que consultar los otros párrafos correspondientes (60.4.2.1.2 a 60.4.2.1.5) para ver si esa cantidad se modifica de alguna manera. Un extracto de la tabla general de MAQ se puede ver a continuación en el paso 4.

Paso 3: Determinar cómo se utilizará el material

La siguiente variable que hay que determinar se basa en cómo se va a utilizar el material. Hay dos formas principales de utilizar el material. Podría ser almacenado, o podría ser utilizado realmente. El uso de almacenamiento está previsto para aquellos casos en los que un material peligroso entra en el edificio mediante un contenedor, cilindro o tanque y no será retirado del mismo contenedor, cilindro o tanque original. Si el material peligroso se está utilizando, debe identificar entonces si se realiza a través de en un sistema cerrado o en un sistema abierto.

La designación de un sistema de uso cerrado significa que, en condiciones normales, el material peligroso no estará abierta a la atmósfera y se mantendrá dentro de un contenedor, una tubería o un equipo que no permita que los vapores escapen al aire. El uso y el almacenamiento cerrados tienen riesgos muy similares y se tratan de la misma manera con respecto a la MAQ.

La designación de sistema de uso abierto significa que el proceso implica el vertido o la dispensación en un recipiente abierto, la mezcla abierta, la transferencia o el procesamiento de un material peligroso que está expuesta a la atmósfera. Este tipo de actividad se considera la más peligrosa y, por lo tanto, es la más restringida con respecto a una MAQ.

Paso 4: Determinar la cantidad máxima permitida de base

El siguiente paso es determinar la MAQ. El término "máxima" puede ser engañoso porque hay ciertas condiciones que permitirían utilizar o almacenar cantidades mayores de material. El término "MAQ" significa realmente la cantidad máxima de un material que se permite en un área de control antes de requerir protección adicional. Por lo tanto, no se trata realmente de un "máximo", sino de un umbral antes de que sea necesario aplicar requisitos de protección adicionales.

El NFPA 1, Código de Incendios, tiene un par de tablas diferentes de MAQ que están copiadas del NFPA 400. La tabla aplicable dependerá de la ocupación en la que se encuentre. En general, se empezaría por la tabla general de MAQ (Tabla 60.4.2.1.1.3) y luego se vería si las secciones específicas de la ocupación modifican la tabla. En el caso de un laboratorio que es una oficina de negocios, el código establece que se deben utilizar las cantidades de la Tabla 60.4.2.1.1.3 sin utilizar las modificaciones que se encuentran en 60.4.2.1.2.

Para explicar mejor el funcionamiento de la tabla y las notas a pie de página asociadas, vamos a ver un ejemplo. El espacio se utiliza como laboratorio, pero se considera una ocupación de negocios. Hay dos materiales peligrosos diferentes. Uno de ellos está clasificado como peróxido orgánico de clase I y solo se almacenará. El otro se utilizará en un sistema abierto y está clasificado como clase 2 de reactividad al agua.

Tabla 60.4.2.1.1.3

Peróxido orgánico de clase I
Utilizando la tabla, la MAQ para un peróxido orgánico de clase I que se va a almacenar como sólido es de 16 libras (7,26 kg). Sin embargo, mirando la tabla hay dos notas al pie de página aplicables. La aplicación de estas notas al pie de página se explica en el siguiente paso.

Reactivo al agua Clase 2
Utilizando la tabla, la MAQ para un material de clase 2 reactivo al agua que se va a utilizar en un sistema abierto es de 10 libras (4,54 kg). Sin embargo, mirando la tabla hay una nota al pie de página aplicable. La aplicación de esta nota al pie de página se explica en el siguiente paso.

Paso 5: Aplicar notas a pie de página

Una vez que se ha determinado la MAQ base a partir de la tabla, se deberían realizar ajustes en la MAQ basándose en las notas al pie de página aplicables. Volviendo a nuestro ejemplo:

Tabla 60.4.2.1.1.3 footnotes

Peróxido orgánico de clase I
Según la tabla, se permiten 16 libras sólidas (7,26 kg) de un peróxido orgánico de clase I. Sin embargo, la nota al pie de página permite un aumento del 100% cuando el material peligroso se almacena en un gabinete aprobado, en un gabinete de gas, en un recinto de escape, en almacenes de gas explosivos o en bidones de seguridad, según convenga para el material almacenado. La segunda nota a pie de página, b, permite un aumento del 100% si el edificio está equipado en su totalidad con un sistema de rociadores automáticos. Estos aumentos pueden utilizarse conjuntamente, como se indica en las notas al pie de página.

Esto significa que la MAQ dependerá de las características adicionales que se proporcionen.

Si el material no se almacena en un gabinete aprobado o en un contenedor similar y no hay un sistema de rociadores, entonces las 16 libras (7,26 kg) de la tabla se mantienen como la MAQ.

Si el material va a ser almacenado en un gabinete aprobado o en un contenedor similar y no hay un sistema de rociadores, entonces las 32 libras (14,54 kg) de la tabla se mantienen como la MAQ.

16 + (16× 1) = 32 lbs
7,26 + (7,26*1) = 14,52 kg

Esta sería también la MAQ si el edificio fue equipado con rociadores pero el material no iba a ser almacenado en un gabinete aprobado u otro contenedor similar.

Si el material se almacena en un gabinete aprobado u otro contenedor similar y se encuentra en un edificio equipado con un sistema de rociadores automáticos, entonces la MAQ es de 64 libras. La MAQ original es de 16 lbs (14,52 kg). Se permite aumentar en un 100% por el uso de un gabinete aprobado:

16 + (16× 1) = 32 lbs
7,26 + (7,26*1) = 14,52 kg

Entonces se permite que esa nueva MAQ, 32 libras (14,52 kg) se incremente en un 100% porque el edificio está protegido en su totalidad con un sistema de rociadores automáticos. Esto resulta en una MAQ de 64 libras (29,04 kg):

32 + (32 × 1)  =64 lbs
14,52 +  (14,52*1)= 29,04 kg

Reactivo al agua Clase 2
Según la tabla, se permiten 10 libras sólidas (4,54 kg) de un material reactivo al agua de clase 2. Solo hay una nota al pie de página aplicable que permite un aumento del 100% si el edificio está equipado con un sistema de rociadores automáticos.

En este caso, si el edificio tiene un sistema de rociadores, la MAQ sería de 9,08 kg:

10 + (10× 1) = 20 lbs
4,54+ (4,54 × 1)  =9,08 kg

Si el edificio no dispone de un sistema de rociadores, la MAQ sigue siendo de 4,54 kg (10 libras).

Paso 6: Ajuste basado en la ubicación del área de control

Como he mencionado antes, el término "MAQ" significa realmente la cantidad máxima de un material que se permite en un área de control antes de requerir protección adicional. Un área de control es un edificio o parte de un edificio o área exterior dentro de la cual se permite almacenar, dispensar, utilizar o manipular materiales peligrosos en cantidades que no excedan la MAQ. Es posible tener varias áreas de control por piso, dependiendo de la ubicación de las áreas de control en el edificio. La siguiente tabla se encuentra en el NFPA 1 (y en el NFPA 400) y dicta cuántas áreas de control se permiten por piso en función de la ubicación dentro del edificio. Esta tabla también identifica el índice de resistencia al fuego requerida para las barreras cortafuego que separan el área de control de otras áreas de control y qué porcentaje de la MAQ se permite en función de la ubicación dentro del edificio. Es importante tener en cuenta que las barreras cortafuego deben incluir suelos y paredes, según sea necesario, para proporcionar una separación completa. Observará que cuanto más lejos, verticalmente desde el terreno esté el área de control, mayor será el índice de resistencia al fuego requerida para la separación de las áreas de control y se permitirá un porcentaje menor de la MAQ en cada área de control. Esto se debe a que la distancia vertical aumenta el tiempo necesario para que los socorristas lleguen al incidente y aumenta también la dificultad para poder controlarlo y resolverlo.

Volviendo a nuestro ejemplo, el conjunto de techo del suelo entre el primer y el segundo piso es una barrera cortafuego con un índice de resistencia al fuego de una hora. Por lo tanto, pueden considerarse dos áreas de control distintas.

Tabla 60.4.2.2.1

MAQ del Piso 1: se permite que la MAQ del piso 1 sea el 100% de la MAQ por zona de control. Por lo tanto, se permiten 64 libras (29.04 kg) de peróxido orgánico de clase I y 20 libras (9,08 kg) de material reactivo al agua de clase 2.

Peróxido orgánico de clase I

64 × 100 % = 64 lbs
29,04 × 100 % = 29,04 kg

Reactivo al agua clase 2

20 × 100 % = 20 lbs
9,08 × 100 % = 9,08 kg

MAQ del Piso 2: se permite que la MAQ del piso 2 sea el 75% de la MAQ por zona de control. Por lo tanto, se permiten 48 libras (21,78 kg) de peróxido orgánico de clase I y 15 libras (6,81 kg) de material reactivo al agua de clase 2.

Peróxido orgánico de clase I

64 × 75% = 48 lbs
29,04 × 75% = 21,78 kg

Reactivo al agua clase 2

20 × 75 % = 15 lbs
9,08 × 75 % = 6,81 kg

Paso 7: Determinar si el diseño es aceptable

El último paso es determinar si el diseño y las cantidades propuestas son aceptables en función de la MAQ identificada y la ubicación de la zona de control.

Volviendo a nuestro ejemplo, nuestro edificio requiere el almacenamiento de 150 libras (68,1 kg) de peróxido orgánico de clase I y el uso en sistema abierto de 12 libras (5,45 kg) de un material reactivo al agua de clase 2 en ambos lugares. Para determinar si nuestro diseño de una zona de control en la planta 1 y una zona de control en la planta 2 sin protección adicional es aceptable, debemos comparar las cantidades de materiales peligrosos presentes con las MAQ.

Piso 1: Recuerde que las MAQ para el piso 1 eran 64 libras (29,04 kg) de peróxido orgánico de clase I y 20 libras (9,08 kg) de material reactivo al agua de clase 2. Las 12 libras (5,45 kg) de material reactivo al agua de clase 2 son aceptables. Sin embargo, las 150 libras (68,1 kg) de peróxido orgánico de clase I superan la MAQ de 64 libras (29,04 kg). Esto significa que es necesario un cambio en nuestro diseño. Una opción es proporcionar protección adicional (véase el siguiente paso para obtener más información al respecto). La otra opción sería proporcionar áreas de control adicionales en la misma planta, si se permite según la Tabla 60.4.2.2.1. Es importante recordar que estas zonas de control adicionales tendrían que estar separadas entre sí por barreras cortafuego. En el caso del primer piso se permiten hasta 4 áreas de control que contengan 29,04 kg (64 libras) del peróxido orgánico de clase I. Por lo tanto, si se añaden dos áreas de control adicionales y se separan adecuadamente, se podrá almacenar hasta 87,17 kg (192 lbs). Si se añaden las áreas de control adicionales, no es necesario aplicar los requisitos del nivel de protección 2.

Piso 2: recuerde que las MAQ para el piso 2 eran 48 libras (29,04 kg) de peróxido orgánico de clase I y 15 libras de material reactivo al agua de clase 2. Las 12 libras (5,45 kg) de material reactivo al agua de clase 2 son aceptables. Sin embargo, las 150 libras (68,1 kg) de peróxido orgánico de clase I superan la MAQ de 48 libras (21,78 kg). De nuevo, esto requeriría un cambio en nuestro diseño. Observando la Tabla 60.4.2.2.1 vemos que solo se permiten 3 áreas de control en el piso 2. Esto significa que solo se permite un total de 144 libras (65,38 kg) en la planta 2. O bien, tenemos que añadir las barreras cortafuego para crear las áreas de control adicionales y almacenar 2,72 kg (6 lbs) menos de lo que se había previsto originalmente, o tenemos que añadir protección adicional (véase el siguiente paso para obtener más información al respecto).

Paso 8: Aplicar protecciones adicionales, si es necesario

Si la cantidad de materiales peligrosos no puede ser acomodada basándose en el número de áreas de control permitidas y la MAQ de esas áreas de control, entonces se requiere protección adicional. Existen 5 niveles de protección diferentes que van desde el nivel de protección 1 hasta el nivel de protección 5.

El nivel de protección 1 es el nivel de protección más alto. La única manera de proporcionar un mayor nivel de protección es prohibir materiales peligrosos adicionales en el lugar o trasladar los materiales peligrosos a un edificio independiente. Este nivel de protección es necesario cuando los contenidos de nivel 1 de alta peligrosidad superan la MAQ. Estos materiales son inestables y pueden suponer un peligro de detonación.

El nivel de protección 2 está diseñado para limitar la propagación del fuego de los materiales que deflagran o aceleran la combustión. Además, las características de protección están diseñadas para limitar la posibilidad de que el fuego se propague desde una fuente externa y afecte a los materiales peligrosos del edificio.

El nivel de protección 3 es uno de los niveles de protección más comunes que se encuentran en la inspección general de almacenes y operaciones industriales que utilizan materiales peligrosos. Estos tipos de operaciones e instalaciones de almacenamiento normalmente operan con cantidades de materiales peligrosos superiores a la MAQ mientras realizan su actividad. Las características de protección deben ser comprendidas en detalle y las cantidades de materiales peligrosos deben ser revisadas debido a su frecuente presencia en la mayoría de las jurisdicciones.

Características para:

Los niveles de protección 1 a 3 tienen como objetivo principal la protección contra los peligros físicos.

El nivel de protección 4 tiene por objeto mitigar los peligros agudos para la salud resultantes del almacenamiento, uso o manipulación de materiales de nivel 4 de alta peligrosidad. Estos contenidos incluyen corrosivos, materiales altamente tóxicos y materiales tóxicos. El objetivo es proteger a los ocupantes que evacuan y a los socorristas que llegan para que no resulten heridos por estos materiales peligrosos.

El nivel de protección 5 se aplica a las instalaciones de fabricación de semiconductores.

Volviendo a nuestro ejemplo, el peróxido orgánico de clase I se considera un nivel de protección 2 de alta peligrosidad. Por lo tanto, si se va a sobrepasar la MAQ, se deben seguir los requisitos del nivel de protección 2. Los requisitos generales para este (y todos) los niveles de protección se encuentran en el capítulo 6 del NFPA 400. Además del capítulo 6, es necesario consultar los capítulos correspondientes del 11 al 21, así como el código de construcción. Entre los ejemplos de requisitos adicionales se incluyen la separación requerida de ocupaciones, los límites de distancia de viaje más cortos, los límites de la trayectoria común de viaje y los requisitos más restrictivos relacionados con el número y el acceso a los medios de egreso. Por ejemplo, la limitación de la distancia de viaje para un área de nivel de protección 2 es de 100 pies y la trayectoria común de viaje es de 25 pies. Por lo general, estas normas son más restrictivas que el código de construcción o el código de seguridad humana para una ocupación de negocios. Además del capítulo 6, habría que revisar el capítulo 14, ya que tiene requisitos para el peróxido orgánico y el código de construcción.

Conclusión

El proceso de ocho pasos aquí descrito, es solo una forma de determinar la MAQ. Es importante recordar que el tipo de material peligroso, si el material va a ser almacenado o utilizado, la clasificación de la ocupación y la ubicación del área de control influyen en la MAQ. Esto significa que cualquier cambio propuesto en el material, o en la ubicación del mismo, debe evaluarse cuidadosamente para garantizar que las cantidades siguen estando por debajo de la MAQ, o que se cumplen los requisitos de protección adicionales necesarios. Si busca más información sobre la clasificación de un material peligroso o la aplicabilidad del NFPA 400, no deje de consultar mis otros blogs.

 

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La Fundación de Investigación de Protección contra Incendios publica el informe «Espumas para combatir incendios: Hoja de ruta del servicio de bomberos»

FF at a fire

Históricamente, los incendios que involucran líquidos inflamables han tenido consecuencias nefastas. Los incidentes pueden ocurrir en hangares de aeronaves, espacios de embarcaciones, instalaciones de combustibles líquidos inflamables, grandes tanques de almacenamiento de combustible y otros entornos, y pueden variar desde pequeños incendios por derrames leves hasta grandes incendios en depósitos de tanques que pueden arder durante varios días.

Un ejemplo destacado de esto último es el incendio de la instalación petroquímica Intercontinental Terminals Company ubicada en Deer Park, Texas, en marzo de 2019. Ese incendio comenzó el 17 de marzo y finalmente se pudo controlar el 23 del mismo mes.

Las espumas extintoras de Clase B son los principales agentes utilizados para la supresión de vapores y la extinción de incendios de líquidos inflamables en aplicaciones de sistemas fijos y manuales. Estas espumas forman una película o un manto de burbujas en la superficie de los líquidos inflamables y evitan que los vapores del combustible y el oxígeno interactúen y creen una mezcla inflamable.

Durante casi cinco décadas, las espumas formadoras de película acuosa (AFFF, por sus siglas en inglés) se han utilizado como la principal espuma contra incendios de Clase B más eficaz. Antes de la adopción de las AFFF, el principal agente para combatir incendios con líquidos inflamables eran las espumas proteicas, que derivan de la hidrólisis de productos proteicos y luego, se aplican como espuma aspirada para generar una capa sofocante de burbujas de espuma en la superficie del combustible. Las AFFF contienen fluorosurfactantes (sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas [PFAS]) que brindan las características esenciales de repelencia al combustible, estabilidad térmica, baja tensión superficial y coeficiente de dispersión positivo para que se pueda formar una película acuosa en la superficie del combustible. Las AFFF han sido reconocidas tradicionalmente por su eficacia en el control de incendios. No obstante, hoy en día estas espumas son motivo de gran preocupación a la luz de su posible impacto adverso en la salud y el medio ambiente.

Los posibles riesgos ambientales, de seguridad y de salud ocupacional asociados con el uso de fluorosurfactantes, como algunas PFAS presentes en las AFFF, comenzaron a ser evidentes para la comunidad científica a principios de la década del 2000. La naturaleza química única del enlace de fluorocarbono en las PFAS hace que algunos de estos compuestos sean persistentes, bioacumulativos, tóxicos y hayan surgido como "contaminantes de interés" según consideraciones de la EPA (Environmental Protection Agency). Como resultado, la capacidad de usar AFFF para extinguir incendios de Clase B sigue estando muy restringida debido a las prohibiciones en numerosos estados de los Estados Unidos y en países de todo el mundo, como Australia. Recientemente, las autoridades federales y estatales han implementado acciones regulatorias ambientales y sanitarias para las PFAS y las AFFF que contienen PFAS. En última instancia, estas regulaciones afectarán, o tal vez eliminarán, la producción, la distribución y el uso de las AFFF tradicionales en los próximos años.

A medida que se implementan más regulaciones para abordar este problema, los cuerpos de bomberos y otros usuarios finales industriales buscan reemplazos para las AFFF. Mientras tanto, se continúan investigando las capacidades y las limitaciones de las espumas y los agentes de reemplazo mediante diversos programas de investigación y prueba para comprender mejor sus características y su efectividad en distintas aplicaciones.

La Fundación de Investigación de Protección contra Incendios (FPRF, por sus siglas en inglés), en calidad de filial de investigación de la NFPA, facilitó un programa de pruebas de investigación (2018-2020) para evaluar el comportamiento ante el fuego y la eficacia de las múltiples espumas extintoras sin flúor de Clase B en incendios que involucran combustibles a base de hidrocarburos y alcohol. Este estudio brindó orientación para el estándar de aplicación del sistema de espuma; es decir, NFPA 11, Norma para espumas de baja, media y alta expansión, conforme a las pruebas realizadas al momento de esta investigación, e identificó brechas de conocimiento y necesidades de investigación para que podamos comprender mejor las capacidades y las limitaciones de las espumas sin flúor. Además, existen muchos otros esfuerzos de investigación en curso. Se están llevando a cabo programas de investigación dirigidos por los programas SERDP (Strategic Environmental Research and Development Program)

y ESTCP (Environmental Security Technology Certification Program) del Departamento de Defensa de los Estados Unidos, los cuales incluyen pruebas sobre el desarrollo de formulaciones extintoras sin PFAS, el estudio del desempeño en extinción de incendios y la ecotoxicología de estas formulaciones, así como las tecnologías de limpieza para los equipos de combate de incendios.

LASTFIRE (Incendios en Grandes Tanques Atmosféricos de Almacenamiento), un consorcio internacional de usuarios finales industriales, también se ha enfocado en la selección y utilización de espumas extintoras para aplicaciones de grandes tanques de almacenamiento. Además, el Estudio de Cohorte sobre Cáncer en Bomberos está desarrollando un marco nacional para recopilar e integrar encuestas epidemiológicas de bomberos, biomarcadores y datos de exposición enfocados en exposiciones cancerígenas y efectos en la salud. Parte del estudio de cohorte a largo plazo analizará los efectos en la salud de los bomberos que han estado expuestos de manera rutinaria a las espumas extintoras durante su actividad y carrera.

Sin duda, este es un problema complejo, con inquietudes que incluyen control de incendios o el desempeño de extinción, la exposición para la salud y la contaminación ambiental. Y en cuanto al servicio contra incendios, los desafiantes incendios de líquidos inflamables de Clase B no van a desaparecer y deben abordarse. El aprendizaje de estos estudios en curso ha sido prometedor, y revela un paso en la dirección correcta para desarrollar una noción completa de este complejo problema, a fin de que podamos completar la transición a las espumas extintoras del futuro sin experimentar un "arrepentimiento por sustitución" (es decir, buscamos evitar múltiples reemplazos reiterados en el transcurso del tiempo).

La Fundación de Investigación de Protección contra Incendios recientemente publicó el informe titulado Espumas para combatir incendios: Hoja de ruta del servicio contra incendios”. Este proyecto se inició con el apoyo financiero del programa Subvención de Asistencia para Bomberos (AFG) de FEMA (Federal Emergency Management Agency), con el objetivo general de brindar orientación a la comunidad del servicio contra incendios mediante el desarrollo de una hoja de ruta para la transición de las AFFF a una alternativa adecuada, ecológica, no tóxica y eficaz. El documento de hoja de ruta se basa en la información disponible al momento del programa. La hoja de ruta y la documentación asociada se combinaron en un recorrido sistemático que abarca las regulaciones actuales, las consideraciones para la transición a espumas de reemplazo, la limpieza de equipos y la eliminación de efluentes y concentrados heredados, la selección de espumas y las consideraciones de implementación, la minimización de la exposición de los bomberos y las formas de manejar la espuma descargada desde una perspectiva de limpieza y documentación.

Un elemento clave de este proyecto incluyó un taller virtual de tres días organizado por la FPRF (Fire Protection Research Foundation, NFPA) realizado en octubre de 2021. Los expertos en la materia realizaron 28 presentaciones sobre el estado de los conocimientos y temas relacionados. Si se perdió este taller de FPRF, visite el sitio web del proyecto para ver las presentaciones y las actas finales.

¿Sabía que la Fundación está celebrando su 40º aniversario en 2022? Obtenga más información sobre este importante hito en www.nfpa.org/fprf40.

SREENIVASAN RANGANATHAN, director de la Fundación de Investigación, cuyo objetivo consiste en planificar, gestionar y comunicar la investigación para respaldar la misión de la NFPA

 

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